18.1.05

CONCEPTO DE FAMILIA

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Muchas familias han pensado –algunas lo lograron- más de una vez cómo deshacerse de hijos inaguantables. Yo, en cambio pienso y pienso cómo deshacerme de mi familia, pero el intento es más difícil.
Por eso la historia conoce más y más hijos que han huido, directamente, de sus hogares. Algunos, poéticamente, consiguieron trabajo en un circo trashumante. Otros subieron a un barco de pescadores y aparecieron meses después –con el culo roto, obviamente- en lejanísimos países del otro lado del Atlántico.
Resulta que hace unos meses, inspirado por el ejemplo de mi admirado Hernán Casciari inicié mi blog “Las rarezas de Vitali” (http://alevitali.blogspot.com), y a partir de la obvia competencia que me despertó siempre mi viejo Charly Vitali, un escribidor de los de antes, un tipo con creencias setentistas absolutamente prescindibles.
En aquel blog (que hoy persiste) me puse a contar ideas desordenadas sobre mis obsesiones principales: ciencias y creencias, tabúes y sociedad, neurosis y arte, qué se yo... cosas.
En medio de tal exhibición, un día que no sabía que poner, había venido el viejo a buscar el taladro que me había prestado. Yo me había mudado a vivir solo hacía una semana, y en una razzia por su casa había arrasado con todo lo que me podía servir y que a él no le molestara mucho prestar/regalar/donar. El taladro me sirvió para algunas cositas que no hubiera podido hacer de otra manera.
Como todo padre de un supuesto desocupado, había colaborado con mi habitual depresión preguntándome qué pensaba hacer con mi no hacer nada.
Ahí fue cuando intenté contarle de mi weblog. Así que lo senté frente a la PC y le hice leer todo lo que había hecho hasta ese momento: hacía poco más de 20 días había inaugurado la página y fue un gancho muy grande para él que dos de los temas hubieran sido originados por sus charlas conmigo. Concretamente: mi nota de Eva Perón (una de sus grandes admiradas) y la película “Marty”, que él me había hecho disfrutar en un viejo video de su colección. Para colmo compartía conmigo mis ideas sobre los tacheros de derecha que pululan, el fracaso de creer que el futuro era otra cosa, el exceso de cosmético que usamos los argentinos, la cantidad de perros enormes que la gente guarda en sus departamentos chicos, y la paradoja de los señores que esperaron 30 años para denunciar a su abusador.
Al viejo le gustó mucho mi weblog. No era poco para este criticón crónico, al que nunca le había caído bien ninguna de mis novias, mi pasión por los Redondos, mi vicio del bajo, mis amigos desordenados y eructadores.
Fue en aquel momento que se me encendió la lamparita. Así que corrí al guardarropa a buscar el grabador, lo apoyé en la mesa y le confesé que quería hacerle un reportaje.
Se mató de risa. Me confesó que hizo tantos reportaje en su vida, pero nunca se había imaginado que alguna vez le tocara a él. Que cuando interrogaba, siempre pensaba para adentro “si a mí me lo preguntaran contestaría tal cosa”, imaginando sarcasmos que él consideraba geniales en plan de “dejar planchado al estúpido que pregunta”.
Así que no me costó mucho que aceptara, abrí una cerveza y al rato estaba entusiasmado contando todo eso que salió después en el weblog.
Cuando lo leyó le encantó, y así fue como rápidamente la dirección de mi página corrió como reguero de pólvora entre todos los cómplices del viejo. Charly, que hasta ese momento no había podido decir como gran parte de sus amigos que “estaba orgulloso del nene”, indirectamente podía mostrar que su hijo mayor se había transformado en una especie de “continuador” de sus talentos.
Esto –como saben los que leyeron el resto- iría a durar poco.
Marita –mi madre- por los avatares de las cadenas de conocidos se enteró de la cuestión y me hizo algunas preguntitas.
- Ahora te voy a reportear a vos.
- Estás loco. Tu viejo es periodista, se justifica. Yo, en cambio, prefiero seguir con mi perfil bien bajito.
Y ahí fue donde todo comenzó a complicarse. Yo me dije: voy a hacer como hacen los periodistas: si un famoso se niega a ser entrevistado, utilizan lo que ellos llaman “otras fuentes”: declaraciones que les permitan armar “biografías no autorizadas” que, justamente por no estar autorizadas son más interesantes: se le agrega de todo: lo confirmado, lo aparente, y mucho de “lo que debiera ser”.
En este caso las fuentes fueron de lo más fiables, porque ¿quién puede conocer más a una madre que su propio hijo? Un hijo más que una fuente es “la” fuente.
Así que me explayé, aunque debo reconocer que con bastante autocensura por aquello de que, bueno, es la vieja... No conté todo lo que se sobre su ya frustrado romance con Eduardo, previendo que podría llegar a ser la comidilla con sus amigas, o sus manías más ocultas y por eso menos conocidas.
¿Cómo podía llegar a imaginarme que justo cuando sale la nota, ya para esa altura todos los amigos de mis viejos entraban todas las noches para ver qué escribía el que ellos consideraban continuaba y mejoraba el periodismo de Charly????
Mamá se enojó bastante conmigo y me exigió que hiciera pública las desmentidas. Como vi que hacen los medios serios, le ofrecí un descargo hecho con su firma. Aceptó y así creí cerrada la historia. Desde entonces –creo que agosto del 2004- cerré la idea de meter cosas personales en el blog.
En enero de 2005 con la firma Cri (Criterio PPP) recibí este mail: “Alejandro, los meandros de la web me llevaron hasta tu blog. Me pareció increíble leer los tres capítulos de tu periplo familiar. Fue como si se hubiese ligado la comunicación - ¿te acordás de la época en que las lineas telefónicas se ligaban?- y en silencio me hubiese quedado escuchando. Fantástico. Saludos, CRI.”
Eso me movió a tirar todo por la borda. Si siempre me dije que mi familia era un amontonamiento de gente insólita, distinta y distante que la vida movió a interactuar contra su voluntad. ¿Por qué los Roldán podrían ser más famosos que los Vitali?
Así que volví a mi weblog, y cuatro meses después de haber abandonado los relatos de la familia, los retomé.
Desconozco la repercusión que vaya a tener mi decisión, pero a partir de ahora nace “La familia de Vitali”
Bienvenidos todos: los viejos lectores de las rarezas (que llegaban a mi weblog por obra del weblog y tras otro tipo de “rarezas”), los amigos y familiares advertidos por mí mismo y los nuevos, quienes provengan de buscadores detrás de términos como “familia” (tal vez catequistas, moralistas, guardianes de la decencia y psicoanalistas freudianos) o caídos por casualidad.
Como diría Borges: “síganme los buenos!!!”