12.3.06

ME VOY PERO SIGO

Cuando un tiempo atrás escindí mi blog original LAS RAREZAS DE VITALI en dos partes y creé éste, no pensé que los detalles de un blog absorbieran tanto tiempo y dedicación.

La realidad fue más fuerte, así que voy a cerrarlo. Los invito a seguirme desde http://alevitali.blogspot.com.

Los espero. Un abrazo para todos.

8.10.05

PAPÁ LO SABE TODO


Mis escritos de la historia argentina han volcado comentarios riuseños, desencontrados, tal vez poco emotivos. Para mucha gente de menos de treinta años lo que digo es chino, porque todo sabemos que no hubo vida antes de Microsoft.
Le digo a Charlie (mi viejo) -¿leíste mis últimos posts?
- ¡Ni loco! ¡No tuve tiempo ni de afeitarme! (usa barba).
Ya ven: ni en la familia me leen.
- ¿Te puedo pedir que lo leas, así me das tu opinión?
Dejé a Charlie leyendo en mi PC los últimos posts de Las rarezas de Vitali, y me puse a grabarlo.
- ¿Qué te pareció?
- No creas que estoy muy de acuerdo con tus enfoques...
Eso es raro, ya que todo el peronismo latente que parecen encerrar mis líneas de pensamiento parecieran provenir de las ideas del loco y su fanatismo militante, su evitismo y demás yerbas políticas.
- Te escucho...
- Es que vos ponés a Perón como “surgiendo de la nada”, me hacés acordar a los productores del cine de Hollywood, que cuando agregan una incoherencia en sus mamotretos aducen a “necesidades de producción”.
- ¿Me querés decir que se puede explicar como lógica la entrada en escena de Perón en la historia argentina?
- Yo creo que sí. La década del cuarenta no era una época más: el mundo bullía, los países más fuertes se habían unido y daban batalla. No metafóricamente: morían de a millones. Creo que lo de Perón no fue un mero “aparecer” sino más bien un “crecimiento”. Mejor lo podemos ver así: le permite crecer un estado de cosas que estaba esperando ser transformado. Me refiero a la clase ociosa de los terratenientes que hacían fiestas permanentes con sus fortunas, que subían a los transatlánticos con sus sirvientes y sus vacas para ordeñarlas y tomar leche fresca durante la travesía a Europa (a donde iban hasta para comprar calzoncillos) y de los que dependían gente a la que ellos hambreaban. ¡Fijate hasta que punto fue revolucionario Perón que en Venezuela Chávez está haciendo cosas parecidas recién sesenta años después! Y eso porque el resto de Latinoamérica está esperando reformas que Argentina hizo mucho antes con Sarmiento (la educación pública, laica y gratuita), con Roca, con Pellegrini, Yrigoyen, Perón, Frondizi o Menem.
- ¿Con Menem?
- Sí: Menem anuló el servicio militar obligatorio, que obnubiló tanto tiempo las mentes de las madres, que llegaron a enloquecer ante las amenazas de guerra con Chile (en el 64 y en el 78) y la guerra de las Malvinas en el 82, que fue una guerra real tan cruel y despiadada como cualquier otra.
- Me sorprendés porque percibo en vos un espíritu un tanto heterodoxo: hay una distancia sideral entre cada uno de los personajes que nombrás.
- Pasa que la historia, en la Argentina, se vive como una final Boca-River. Es una posición falsa que han utilizado los propios partidarios para dar color y añadir el sentimiento necesario en el confrontamiento. Mirá lo que pasa con Sarmiento...
- Ha sido sumamente desacreditado por el revisionismo histórico.
- El revisionismo ha sido manejado por historiadores afines a la ideología clerical. El haber perdido la exclusividad en el manejo de “la educación de la gente” es algo que no le van a perdonar nunca a Sarmiento. Porque el periodo de la infancia es invalorable para ellos. La “tabula rasa” que representa la mente del niño fue siempre propiedad de la iglesia predominante, quien le inculca las bases del “miedo a Dios”, las creencias, supersticiones y asociaciones que luego o son difíciles de abandonar o tal vez no puedan nunca más reformularse. En sí, es el reaseguro del mantenimiento de base de la propia institución religiosa. Para la Iglesia, Sarmiento y sus seguidores fueron la representación del demonio mismo: lograron imponer una educación pública, laica y gratuita ¡un pecado más! Así que, desde el punto de vista histórico a Sarmiento le han buscado mil y una para desacreditarlo...
- ¿Y cómo hay que hacer para leer historia y pensar que lo que se lee se parece bastante a lo que pasó y no es la manipulación de un grupo?
- Es difícil, sino imposible. Creo que lo mejor es embanderarse, y a partir de ahí comenzar una lectura crítica.
- ¿Vos hiciste eso?
- Algo así. Yo estudié en Filosofía y Letras, Buenos Aires, 1968-1975 ¡un lío! Tuve varias materias históricas con profesores que hoy, a la distancia, me suenan lo más grande que he conocido: Reina Pastor de Togneri, Gunnar Olsson, José Luis Fernández, Silvio Frondizi, Raúl Scalabrini Ortiz (h) y Enrique Tandeter.
- ¿Vos decís que ellos te dieron una visión objetiva de la historia?
- ¡Al contrario! Me enseñaron a leer textos de barricada, inflamados o de intencionalidad o de influencias de izquierda, anarquistas, existencialistas, peronistas... Pero: básicamente lo que me enseñaron fue a alcanzar un punto de vista propio, un criterio que se alimentara de la propia experiencia personal que fuera acumulando. Eso siempre ha sido lo bueno de los grandes maestros: ellos han sido obstinados, pasionales y cerrados, pero han podido darnos la posibilidad de criar nuestros propios puntos de vista.
- ¿Tenés alguna anécdota interesante sobre eso que afirmás?
- No ahora... Pero puedo recordar a mi profe Juan Samaja, sociólogo, psicólogo y quién sabe cuántas cosas más. Él se posesionaba tanto explicando a un autor, que yo me confundía y discutía con él como si fuera él el propio autor. Él trataba de seguir la discusión, hasta que yo lo ponía en apuros y él (con su cerradísimo acento riojano) me frenaba diciendo que él no necesariamente estaba de acuerdo con eso que él exponía lo que tal autor pensaba, y que dejara de discutirle. Otra profesora, María Inés Andrés, estuvo asilada en México por ser antiperonista en épocas del segundo gobierno. Desarrolló allí una carrera como experta en dirección de televisión, y así volvió a la Argentina de la mano del cubano Goar Mestre. Fue profesora mía de Guión y a mí un día se me ocurrió un texto en el cual el personaje central era una adolescente de la clase media de los cincuenta que admiraba a Evita, a la cual definía como “estrella”. Siempre que escribí ficción lo hice con el mismo criterio con que Wells pensó que bajaban marcianos sobre las ciudades: mi más hirviente fantasía. Pero para María Inés (que a pesar de todo se declaraba admiradora de Jean Luc Godard) no era así: ella pensaba que en este caso lo que “no hubiera sido posible” no lo era ni siquiera como fantasía para guionar. Y me rechazó el trabajo reiteradamente.

(Desgrabar la charla con mi viejo me va a llevar varios posts más, así que la seguimos…)

16.9.05

MI HIJA VIENE DE ESPAÑA


Enrique, quien pudo en algún momento llegar a ser mi suegro; en cambio, va a ser en el futuro el abuelo de mi hija.
Enrique, en un llamado telefónico algo misterioso, me pidió mi dirección de email.
- ¿Algún problema? -inquirí con la estupidez que cada tanto me asoma.
- Digamos que no. Pero tengo que hacerte un par de planteos y desarrollos que mejor que te queden por escrito. Para que los mastiques. Y para que te queden como prueba. Chau.
Como ustedes escucharon: dijo "como prueba" ¿Será prueba de algún crimen, de algún hecho de necesidad testimonial judicial?
Una vez más, Enrique optó por no dejarme muy tranquilo. Así que me quedé frente al outlook como un idiota, esperando que en algún momento apareciera algo. Que, obviamente, no asomaría hasta avanzada la noche, cuando regresé a casa. Y que me shockearía.
Se los voy a sintetizar.
Por cuestiones legales bastantes complicadas de entender a fondo, Carolina ha decidido volver a Buenos Aires para que su (nuestra) hija nazca en Argentina.
Casi sin terminar de leer el contenido total del email, por mi cabeza se agolparon mil nuevos pensamientos que no había tenido hasta entonces: ¿me permitirán presenciar el parto de MI hija? ¿Accederán a que la reconozca? ¿qué derechos tengo? ¿podrá participar mi familia del nacimiento? ¿volverán luego a España? ¿deberé hacer todas estas preguntas a un abogado?
Por supuesto que todos estos interrogantes me lanzaron a un cataclismo de dudas que me dejaban sin respiración.
Decidí gastarme unos pesos y me metí en un locutorio. Pensé que si llamaba desde ahí a España por lo menos podría ir viendo hasta dónde podría gastar en una llamada de ese tipo.
Cuando me dí cuenta de que quién atendía era Carolina, me quise morir.
-¿Ale? ¡Tanto tiempo!...
(...)
-¿Sos Ale, no?
(Enmudecer es ligeramente más fácil que saltar por los aires como el Hombre Araña)
- ¡Caro! ¿Cómo estás?
-Un poco complicada. Porque por aquí todo es complicado. Se que papi ya te contó casi todo. Pero tuvimos muchos problemas con el sistema de medicina prepaga, con la clínica y el médico que me atiende, y como si fuera poco vinimos a descubrir los enormes problemas legales que trae por aquí tener una hija española sin padre...
-¿Cómo que sin padre? ¿Y yo?
-Vos en ningún momento nos aseguraste que podrías venir a reconocerla, sino más bien todo lo contrario. Y con ese panorama, decidimos que el nacimiento se haga allí.
Ya ven: ¡ahí estaba la verdad! Así que yo soy el único culpable. Si simplemente hubiera viajado a España para estar cuando naciera mi hija, estos nariz-estiradas hubieran ahorrado su viaje a Argentina.
-Pero estoy contenta -continuó Caro- porque mi hija será finalmente argentina. ¿Llamabas por algo en especial?
-Sí. Quiero que sepas que quiero presenciar el parto.
-Mirá: en unos días voy a estar por allí. Va a ser más fácil que charlemos todo esto ¿no?
Corté yo porque se me terminaba la plata. La paciencia todavía no. To be continued.

15.9.05

La vida como una campana de Gauss


"La campana de Gauss, curva de Gauss o curva normal , es una función de probabilidad continua, simétrica, cuyo máximo coincide con la media (m) y que tiene dos puntos de inflexión situados a ambos lados de la media, a una distancia (d) de ella.
Esta curva fue descrita por el matemático alemán Carl Friederich Gauss , estudiando los errores que se producen al medir reiteradamente una cierta magnitud.
La gran importancia de esta distribución se debe a la enorme frecuencia con la que aparece en las situaciones más variadas:
· Caracteres morfológicos de individuos
· Caracteres fisiológicos
· Caracteres sociológicos
· Caracteres físicos
Para cada valor de la media (m) y de la desviación típica (d) hay una curva normal, que se denomina N(m,d). "


Esto fue copiado de
http://www.cnice.mecd.es/Descartes/Estadistica/La_normal/La_normal.htm

Con lo cual no sólo es "la vida como una campana de Gauss", sino como un google en el cual todo va apareciendo detrás de la ventanita de "search"."
Es decir: todo es "curvable", para alcanzar una interpretación cuyo desarrollo sigue una inevitable "campana" de Gauss. Desde la vida, los gustos, los juegos, las cosas. Todo: mire.
Imagine una vida: nace, crece se reproduce y muere. El ciclo biológico. Lo mismo sucede con una revista, una empresa, un gusano... o un weblog!
Quiere decir que hoy no es un día más en tu vida: es apenas si un momento dentro de tu curva. No sabemos muy bien cual. Pero si tenés menos de 20 años es posible que estés en la subida, si tenés más de cuarenta y pico ¡en franca bajada! Todo depende de un dato que no tenemos: cuándo termina tu vida. O sea que tu curva es una curva impredecible porque nos faltan datos.
Pero teoricemos. Desde el punto de vista de la vida, uno puede trazar una media basada en la curva de expectativa de vida. Por ejemplo: 70 años. Esto quiere decir que a los 35 años estás en el medio de tu ciclo, y podemos dramatizar pensando cuán lejos o cerca estaríamos del final.
Tío Melitón discutía estos aspectos conmigo profundamente. Él siempre pensó que las mías eran expectativas muy frías y que la vida pasaba por otro lado.
Ingresó a la que sería el origen de su fortuna unos 15 años atrás. Contador prestigiado por un curriculum interesante, accedió a la Dirección Financiera de una fábrica de productos cosméticos que perfilaba un éxito sorprendente por entonces. Los dueños se habían levantado con un par de fórmulas básicas de su anterior patrón multinacional, y a partir de allí comenzaron desarrollos propios que, en poco tiempo, hicieron crecer aquel emprendimiento hasta niveles inimaginables.
El tío había sabido administrar muy bien la empresa. El grupo original era un éxito: habían sabido calar en un nicho interesante: parece que los productos subyugaron a los peluqueros del downtown y –sobre todo- a sus clientas. En poco tiempo la empresa empezó a crecer: compraron una planta monumental y a distribuir productos primero por el país y luego por toda América.
Tío se encontró en pocos años siendo parte de un equipo de hombres exitosos que reproducían –una vez más- la leyenda de "la gallina de los huevos de oro".
Tío Melitón arribó a los dos mil como un ejecutivo sólido, creído de sí mismo, ultrapoderoso y exitoso.
¿Cuál pudo haber sido el error del tío?
Aquello que, en mis discusiones, siempre yo le trataba de mostrar: la vida como campana de Gauss, en la cual hay que saber interpretar en qué momento de la curva estás.
Cuando aquellos granujas que armaron la empresa le propusieron un año atrás realizar cambios –según mi interpretación porque se daban cuenta que el "modelo" algún día comenzaría la bajadita de la curva- el tío prefirió atarse a la idea de que no sólo tenían una gallina prisionera que daba huevos de oro, sino que "era eterna" y nunca siquiera enfermaría ni moriría.
No pudo ver nada. Se opuso a todo: a la ampliación y diversificación del negocio, al salto internacional, al planificar para el futuro.
Quedó atado a su trampa.
Chocó en la curva de Gauss.
Los granujas lo llamaron y le dijeron que habían decidido despedirlo. Eso sí: le dieron una indemnización. Cuando me contó el monto (del que –para no impresionarme o para que no le pida un préstamo- me debe haber cercenado la mitad) no pude imaginarme cuánto se podría hacer con ella.
Ahora ya "fue" un empresario exitoso, que cuando mire atrás tal vez entienda este tema de Don Gauss.
¿Se entendió algo?

24.8.05

¿QUIÉN SE QUEDA CON LA NENA?

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Este extraño lugar se llama Toledo, en Spain. Por alguna de estas complicadas callecitas camina mi hija todos los días, adentro de la panza de Carolina.

Para los que no conocen mis anteriores confesiones, debo resumir que mi ex novia Carolina, embarazada, se radicó con sus padres en España. Cortó sus comunicaciones conmigo, pero su padre se dignó contarme algunas cosas sobre ella: que se separó de su nueva pareja, que tal vez querría retomar contacto conmigo y... ¡que me confirma que voy a ser padre de una nena dentro de dos meses y medio!!!
Ser padre a algo así como 10.000 kilómetros (6.200 millas o 5402 millas náuticas) de distancia es una experiencia bien extraña. Una rareza a lo Vitali.
Los padres de Caro, en un extraño y sospechoso acto de supuesta reparación, me han invitado al parto y, eventualmente, a que me radique en la madre patria para poder estar cerca de la niña.
Esto se llama de una única manera: poner a un tipo en crisis. Nunca he pensado otra cosa que vivir en mi país. Siempre he deseado tener una esposa, y mucho más un hijo, y vivir con ambos.
Hace unos días que leí en Clarín que los cultores públicos de la psicología habían liberado una vieja disposición que negaba que los padres separados criaran alternativamente a sus hijos. Esto me parece excepcional: podríamos ensayar que, hasta que la nena vaya al colegio, pase 6 meses conmigo y 6 meses con su madre. Aunque lo creo no de fácil resolución, puede ser apenas –por ahora- una buena cuestión de principios.
Me preocupa el lugar que ocuparía para mi hija. Me preocupa si me van a consultar el nombre. Me preocupa todo eso y un montón de boludeces más que no me dejan dormir.

3.8.05

DIGAMOS "BABY"

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Tío Eloy se divirtió bastante con el primer capítulo de su reportaje, y me había prometido traerme a algún amigo de su época para que continuara comentando cómo eran las empresas treinta años atrás.
El que hoy presento se llama "Baby". Es el seudónimo que eligió, dice él, porque piensa que así no quedaría tan escrachado.
- ¿Cuál fue tu experiencia en el mundo empresario?
- Fui gerente de personal en una metalúrgica multinacional.
- ¿Cómo se llegaba a tener un puesto así en tu época?
- Trabajando y demostrando cierta aptitud en el nudo de una cuestión que incluía desde sancionar gente rebelde hasta negociar con los sindicatos, desde tener buen diálogo con los que dirigían la operación hasta marchar bien en un país que no siempre andaba bien. Y si te aceptaban, después te obligaban a estudiar mucho para que tuvieras una preparación integral.
- ¿Vos hablabas bien inglés?
- No. Tuve que aprender a los golpes. Nunca me gustó. Pero dos por tres me llegaban auditores y no podía no manejar algo de inglés. Los yonis te auditaban todo, hasta la forma de ser. Y si no andaba bien, eso después se notaba en mi "bonus", que era el premio anual.
- ¿Y era importante ganar un buen bono?
- ¡Muchísimo! En el mejor momento fue un viaje por el mundo con toda mi familia en primera y un sueldo extra ¡pero en dólares!
- Digamos, entonces que tu sueldo era muy bueno.
- Claro…
- ¿Podríamos interpretar que un sueldo "tan bueno" era inversamente proporcional a "ciertas condiciones" en que se cumplía el trabajo?
- ¿Vos querés preguntarme si yo estaba "full time"orientado a cumplir condiciones de trabajo complejas?
- Sí.
- Claro que sí. Para ubicarte históricamente yo trabajé ente 1940 y 1985, cuando me jubilé. Así que fijate que me banqué los sindicatos anarquistas, el nacimiento del peronismo y sus sindicatos afines, la creación de la UOM, la caída del peronismo y las luchas de Vandor y el "peronismo sin Perón", el nacimiento y auge de la guerrilla, los infiltrados, las tres a, los golpes militares, los desaparecidos, la llegada de la democracia.
- ¡Un gran cóctel!
- Sí.
- Debés tener cientos de anécdotas.
- Me da para hacer un libro.
- Vas a tener que contar algunas aquí. Algún valor testimonial tenemos que dejar aquí.
- Te cuento una que me pasó alrededor de los cincuenta. Yo había tenido una bronquitis muy fuerte, por lo que debí faltar una semana a mi trabajo. Me estaba recuperando lentamente y había decidido empezar suave aquel lunes, volviendo a casa luego del mediodía (¡y poder tirarme en la cama!). De pronto, entró mi secretaria, pálida, a mi oficina. Cerró la puerta y quedó paralizada. "Está ahí afuera", dijo, sin poder disimular que lo que estaba pasando era –tal vez- lo más serio que hubiéramos vivido laboralmente. Intuitivamente me incorporé de mi silla y consideré que en una fracción de segundo debía intervenir en aquello que estuviera pasando ahí afuera, que todo me decía era realmente importante. Mi secretaria, Paulina, era una mujer bastante mayor que yo, cincuentona y que casi "había nacido con la empresa". Era una mujer terriblemente fiel, revestida de un austero espíritu propatronal. Más de una vez me pregunté si no tendría fantasías de poder ser la dueña del complejo: conocía a todos, y hasta se daba el lujo de tutear al presidente (hijo del fundador, pero que fue el que finalmente se la vendió a los yanquis) al que decía haber conocido el día que nació. Obligado a hacerme un cuadro de situación de lo que podía estar pasando en aquel bendito vestíbulo que antecedía a mi oficina, imaginé que quien debería estar esperando era (oh, Dios mío, no…) nada menos que… Así que Paulina se acercó a mi oído y lo dijo con todas las letras, confirmándolo: "ahí afuera está la Perona". Sólo recuerdo que salté hasta la puerta. En los sillones del vestíbulo tomaban café los tres delegados sindicales, y en el centro muy pálida y ojerosa, muy elegante, estaba la mujer del presidente…
- ¿Vos te referís a Isabel Perón?
- ¡Pero no, hijo! ¡Eso fue mucho después! ¡Más de dos décadas después! La que estaba ahí afuera, esperándome, era Evita. Y a esa mujer nadie podía hacerla esperar. Así que salí, la saludé, y le dije que estaba a su disposición.
- ¿Qué quería?
- Ella, en persona, recorría las fábricas porque quería ver cómo tratábamos a "sus grasitas", oir de sus propias bocas acerca de cómo los tratábamos.
- ¿Y te pescó en algo?
- Por suerte, no. Teníamos buena relación con los delegados, y se nota que ellos nos dieron una mano. Se fue contenta. Aquella jornada me llevé tal julepe que recién al otro día me acordé que había tenido bronquitis. Mi mujer decía que los que decían que Evita era una santa debían tener razón, porque a mí me había curado de un saque, sólo con verla.
- ¿Cómo era el sindicalismo argentino con el que te tocó tratar?
- El sindicalismo argentino fue un invento de Perón. Todo lo que hubo antes habían sido sólo intentos vanos por crear movimientos obreros. El fundamento, la razón de ser y el marco legal nació de la mano de Perón, y así creció.
- Pero más que lo teórico, quiero que me cuentes tu experiencia concreta.
- Es un sindicalismo peleador, pero con buen sentido de la negociación más que con una estrategia guerrera. A diferencia de los socialistas, que ven al patrón como enemigo político al cual hay que ganarle trancos de poder hasta lograr el poder final y total, el peronismo tiene capacidad negociadora muy positiva para ambas partes. Sabe lograr beneficios reales y concretos en lapsos inmediatos. Es como que sabe que la política global la hace otro (el líder político).
- ¿Vos pensás que más que un enemigo es –digamos- como un socio?
- No se si llamarlo socio, dándole un rol tan "funcionalista", pero sí podría definírtelo –como le gustaría a la teoría japonesa- como "otro proveedor". Desde ese otro punto de vista inclusive la negociación se hace más provechosa.
- ¿Nunca te tocaron sindicalistas más duros?
- Algunos delegados de base, en algún momento. Nada demasiado trascendente. Los metalúrgicos en Argentina son un bloque bastante coherente, sólido…
- Tío Eloy estuvo contándonos historias de ejecutivos coimeros. Relatanos tu experiencia.
- Yo nunca coimée.
- Pero seguro que alguna vez habrás tenido que echar a alguno
- Uh… muchísimos… Tengo una anécdota. Después de una prolongada auditoría muy buena y muy completa, pudimos reunir todas las pruebas que nos permitieron detectar cómo estaba organizada una red, comandada por el mismísimo Gerente de Compras. En una reunión de Directorio a la que fue citado urgente, una noche, se había decidido –nada menos- que despedir de inmediato a todos los integrantes del Departamento de Compras ¡incluyendo al cadete y la secretaria! Eran dieciséis personas, a las cuales aquella misma noche se les envió el telegrama de despido y en todos los puestos de vigilancia de la compañía se les prohibía definitivamente la entrada. En la empresa existía la desdichada coincidencia que el Gerente General. Doctor (José) García se llamaba igual que el Gerente de Compras, Doctor (Eduardo) García, así que ya se imaginarán la historia: cuando a la mañana llego a la empresa, me encuentro al Jefe de Vigilancia discutiendo acaloradamente con el Gerente General, al que le prohibía entrar. ¿Qué había pasado? Muy sencillo: cuando yo le dije al Jefe de Vigilancia que el Directorio había echado al Dr. García yo pensaba en el coimero ¡pero el Jefe de Vigilancia pensaba en el Gerente General! Cuando me pidió aclaración y me dijo algo así como "pero cómo no voy a dejar entrar al Dr. García", yo me puse muy firme y le aseguré "pues es precisamente a él a quien no debe dejar entrar porque es un coimero y lo echamos". El Dr. García no sólo se encontró que era confundido con quién él mismo estaba orgulloso de haber echado, sino que lo acusaban de coimero a los gritos, en medio de un vecindario alterado. Está de más aclarar que al Jefe de Vigilancia lo tuve que sacar un tiempo después… el Dr. García lo odiaba y no podía frenar, diariamente, sus ganas de trompearlo… Hay que ubicarse en aquella época: antes la acusación de coimero era algo tan grave como ofensivo…
- ¿Vos sugerís que hoy ya no?
- (Sonríe socarrón, parece querer decir que sí pero no) No es fácil de explicar, tal vez, lo que quiero decir. Es que lo difícil en sí es la Ética misma. Hay vigente una permanente doble moral, esa del que "hagan lo que yo digo pero no lo que hago". El coimear es muy sencillo porque no hay nadie que quiera venderle algo a una empresa que no tenga ya calculado un plus (que agrega fácilmente al precio de venta) para hacer "participar" al que lo deja entrar a un negocio. Si el invitado acepta, se lo da. Si no, se lo queda.
- ¿Y es siempre así?
- Me da la impresión que sí. Es decir: si no llegara a ser así, el vendedor lo convierte en los famosos "regalos empresarios" que han sabido ser fastuosos y que tratan de asegurar la "fidelidad" de un comprador.
- Así planteado no pareciera ser tan poco ético.
- Lo poco ético es el vínculo, la dependencia o el plus que se agrega al precio. Esto es sobre lo que tratan de operar las grandes multinacionales, que no te dejan recibir "regalos" mayores a un mínimo ridículo, de diez o veinte dólares, o no trabar vínculos amistosos con los proveedores, o no transformar en proveedores a amigos o parientes. De todas maneras, esto es bastante paradójico. Por buena relación comercial, en general tus proveedores terminan siendo muy buenos amigos. Para entonces ¿qué habría que hacer? ¿cortar la relación comercial o la amistad, o ambas?
- ¿A vos te han hecho esos "regalos empresarios"?
- Durante mucho tiempo yo no veía muy mal que a mí y a mi gente nos hicieran regalos al llegar fin de año. ¿A quién no le gusta recibirlos? Nunca pensé que con eso me obligaban a seguir comprando determinado producto. El mejor regalo que recibí fue una semana en Punta del Este para toda la familia con todos los gastos incluidos.
- ¿Y cuándo te diste cuenta que eso podía no estar tan bien?
- Es que un día vinieron unos abogados de la Casa Matriz y nos dijeron que a partir de ese momento iba a estar prohibido aceptar regalos personales de más de 15 dólares. Que el concepto corporativo que quedaba impuesto era que los regalos mayores se consideraban formas veladas de comisión.
- Y tu propia empresa, ¿necesitaba vender pagando comisiones?
- Todos pagan comisiones, participaciones, regalías y otras yerbas. En la industria de la construcción, por ejemplo, es muy común que debas "alentar" a arquitectos e ingenieros para que usen tus productos. Cuanto más aliento distribuís, más se cumplen los objetivos de venta.
- ¿Qué recuerdo bueno tenés de tu época de ejecutivo, en la época en que había todo un culto al poder que tenían?
- Pocos. Por entonces yo viví muchas cosas que me hacían sentir ciertamente bastante poderoso. Aunque hoy pienso que era un esclavo de obligaciones bastante encadenantes. Desde cómo tenía que vestirme, hacer, decir y hasta vivir. ¡Y ni hablar de lo que debía pensar, hablar o hacer. Todo lo tenía medianamente regulado. ¡Y no te cuento lo que eran las vinculaciones!
- ¿A qué te referís, exactamente?
- Por ser gerente de personal, yo era apoderado y representante externo de la empresa en unas cuantas organizaciones: la Unión Industrial, las Cámaras y hasta la Cooperadora Policial. Todo aquello era un circo. En una de las cámaras se reunía una élite de viejos figurones que llegaban en sus trajes de Armani sobre sus autos importados, blandiendo sus Mont Blanc, sus enormes primerizos celulares, sus cartapacios repletos de documentos leguleyos… Solían citar muchas veces a reunión cuando no tenían aparente urgencia, y un día me enteré que los viejitos, como en las historietas, usaban las reuniones como coartada para salir con putas finas que los venían a buscar… Los idiotas perdíamos tiempo para que la vida corporativa tapara los verdaderos negocios de estos crápulas…
- Cuentan que allá por los sesenta, de la mano de Timmermann y Landrú nació el cultivo del fervor a la cultura de los ejecutivos.
- Fue un boom bien explotado, y dirigido. Recuerdo un programa de radio que aconsejaba cómo elegir encendedores de marca, o cómo elegir vinos. La misma pavada que existe hoy, tal vez más extendida.
- ¿El tener que hacer "lo que debía hacer un ejecutivo" era lo que vos llamabas "tu esclavitud"?
- Pasa un poco por ahí, sí. Pero no te creas que siempre. Cuando me comía un pancho por la calle nunca se me ocurría pensar que me debería ocultar porque estaba mal. Pero aquella eran épocas en las que claramente el jefe era el jefe y no sabía hacer cosas de empleado. Toda mi vida las cartas las escribió mi secretaria, eso estaba claro para ella y para mí.
- ¿Y percibís que eso es hoy muy distinto?
- ¡Totalmente! Antes de irme, unos cuantos años atrás, tuve que introducir en Argentina al nuevo Gerente que me iba a reemplazar y que lo mandaba la corporación. Era un "yuppie" graduado en el MIT. En mi primer encuentro con él le pedí que me trazara el perfil de "cómo quería que fuera su secretaria", para elegírsela personalmente y a la exacta medida de sus necesidades. Para mi asombro, se negó totalmente a tener secretaria. Me aseguró que el se bastaba solo para hacer cartas, agenda y atender sus llamadas telefónicas. Cuando lo ví en acción, me dí cuenta la distancia que había entre él y yo. Es que había cambiado bastante el "ser gerente", y lo que habrían cambiado las organizaciones sin haberme yo dado cuenta.
-¿Vos creés que antes era mejor o peor?
- Distinto… pero sí… peor… Nuestra formación era bastante deficitaria. Es que ser gerente era saber mandar a hacer las cosas. Y a nosotros, los funcionarios de las grandes corporaciones, nos obligaban a capacitar y capacitarnos, lo que nos obligaba en cierta formas a modernizarnos, a poner la cabeza en una parte mejor, como dicen los americanos a "open the minds". Yo creo que pertenezco a la última camada de los gerentes "de antes", hoy la gente llega de las universidades "más avivadas".
-¿Cuántos años hace que te jubilaste?
- Poco más de diez.
- ¿Te shockeó el dejar de trabajar?
- Ni ahí. Fue lo mejor que me pasó en la vida porque siempre había sentido el trabajo como una pesada carga. Me pesaron las responsabilidades, que siempre pensé que eran en serio. Es que para ser buen ejecutivo hay que ser bastante obsesivo, y yo tengo poco de eso.

25.7.05

ENRIQUE

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No hay cosa que me ponga más loco que no tener Coca-Cola en la heladera. Es que cuando tengo sed lo que más me gusta es percibir en la boca la sensación gaseosa y dulce. Es decir: ni líquido ni frío, gaseoso y dulce.
El lunes llegué a casa muerto de sed, abrí el refrigerador (nevera, fridge) y adentro no había una gota de nada parecido a la Coca. Así que me puse nuevamente el abrigo que ya me había sacado, dispuesto a salir y comprar mi Coca.
Fue en ese momento (siempre es en ese momento) en que el teléfono empezó a sonar. Hice un rápido recorrido de las llamadas que podría tener pendiente, pero no recordaba a nadie que debiera llamar.
-¿Alejandro?
- Sí.
- Soy Enrique.
Era indudable que era el Enrique que más temía que me llamara: el padre de Caro. Decidí sacarme nuevamente el abrigo, mientras me tiraba en el sillón. ¿Y qué podrá querer ahora de mí este viejo de mierda, que no sólo se llevó a mi hijo lejos, sino que tiene enturbiada mi vida desde que me despreciara por "no ser el hombre que él ambicionara para su hija"? A veces pienso que lo que hay más despreciable en mí es que no sea aún más despreciable con los que detesto. Fue por eso que no corté, y en cambio dije:
- Hola. ¿Cómo te va?
- No bien. Me gustaría mucho charlar largo y tendido con vos.
-Ah, sí… pero es que yo no soy más el novio de tu hija, y creo que las charlas desde tu casa deben ser algo caras.
- Imagino que estarás tal vez furioso con nosotros, pero quiero que te des la oportunidad de poder charlar conmigo.
Recordé las faltas de oportunidades que me dieron todos en esa familia, Carolina incluida. Pero tuve un minuto de reflexión y me dije a mí mismo ¿qué carajo querrán ahora estos tres cínicos (incluí, por supuesto, a la bruja de la madre/esposa).

Para los que no conocen en qué lío estoy, les hago una ligera síntesis. Carolina fue mi novia un tiempo, convivimos juntos en mi casa, y yo pensé que todo estaba ok, pero ella se enamoró de otro, y se fue finalmente detrás de él. Por entonces no sabía que había quedado embarazada (de mí). Cuando se dio cuenta, le confesó todo a su nueva pareja, que aceptó seguir con ella y reconocer a su (mi) hijo. Los padres de Caro (que nunca aceptaron nuestra relación) se radicaron en España, adonde se llevaron a su hija y su (nueva) pareja y a su (mi) hijo.

Dado que no quiso volver ni a hablar conmigo, nos desconectamos. Su novio no se adaptó a España y se volvió a Buenos Aires, abandonándola (es la única versión con que cuento).
-¿Te puedo hacer una pregunta muy íntima? balbuceó un Enrique sorprendentemente torpe- mirá: me la contestás si querés…
(y claro que te la voy a contestar si quiero, viejo pelotudo)
-¿Todavía querés a Caro?
¡Pero viejo hipócrita! Hizo todo lo que pudo para separarnos, y ahora se viene con esta pregunta de teleteatro de cuarta. ¿Qué querrá decir: que tengo alternativa de volver con ella, de poder ver nacer, conocer, criar y disfrutar de mi hijo? ¿En España? ¿Qué hago? ¿Le digo lo que pienso? (en realidad no se ya qué pienso).
-Mirá, Enrique, tengo muchas ganas de…
-Ya se, ya se… yo creo que no tengo derecho a seguir metiéndome en tu vida y que esta no es una charla para resolver por teléfono. ¿Por qué no te venís? Te mando el pasaje…
¡Pero que situación más ridícula! Odio las manipulaciones, y además soy muy sensible a los manejos de los que son capaces cierta gente sólo por que manejan el dinero suficiente para poder hacerlo.
Sentía que quería hablar, pero creo que no sabía qué decir. Mejor dicho, esto es lo que creo que dije:
-No quiero ir –ahora sentía que la cabeza me latía-.
-Está bien: no te preocupes. Pensalo, que yo te vuelvo a llamar. ¿Querés hablar con Caro?
-¿Está ahí? ¡Pero si es ella la que no quiere hablar conmigo!
-Sí. Está aquí.
El silencio que hice fue una manera de frenar lágrimas, pensar en que debería haber una solución correcta, y pensar que hiciera lo que hiciera debiera parecerse a esa solución. Y encima, sin equivocarme demasiado. Pero lo único que me taladraba el cerebro era la idea de que me había transformado en un títere.
-Enrique: vos hacés todo esto porque tenés guita. Y por eso no me aceptaste, y por algo parecido te habrás ido con tu hija y mi hijo a esconderte en España. Y con la guita manejás todo: la vida de tu familia y ahora querés hacer lo mismo con mi vida.
-Por favor: no grites, calmate…
Gritaba. Y mi frente era un volcán.
-Pensá que si aceptás venir, aunque sea un par de días, me vas a poder decir esto y todo lo que quieras en la cara, no creas que quiero evitarlo, te oigo. Y también vas a poder hablar con Caro…
Corté. Me tiré en la cama y lloré con tanta rabia como cuando Augusto, el hijo del portero me dio aquella trompada cuando tenía siete años.
Bah, no lloré tanto, pero la sensación de vacío que me quedó luego fue muy dura.
¿Qué quiere esta gente? Saben que no es pavada todo lo que siento: voy a ser padre y ellos tienen en sus manos el manejo de toda la situación: la madre, el nacimiento, y la puta distancia que me separa de todo eso.
Voy a cortar ahora esta transmisión, y les dejo una reflexión filosófica tan profunda como inútil y sincera: la puta madre que los parió.
En Buenos Aires, a los 25 días del mes de julio de 2005.

6.7.05

LA VIDA ¿ES UNA HERIDA ABSURDA?

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El título puede que no sea muy original (esto me lo dijo Tía María, anoche, cuando cenando en su casa le conté lo que ahora les voy a repetir a ustedes). Pero el otro día, en la tv de cable presencié la presentación del hijo que tuvo Discépolo en México, ignorado por todos y que ahora se da a conocer. Es decir: parece que es bastante común que la gente tenga hijos por ahí, que luego se abandonen.
Que si bien la vida no es una novela, es peor.
El lunes, después de un día podrido donde casi todo había andado mal (no entré en máquina, perdí el turno, me pasaron para el jueves, voy a perder un toco de guita), llegué a casa y no tenía gas. ¿Tienen una puta idea de lo que es no tener calefacción, agua caliente, horno ni hornallas en este puto Buenos Aires en julio?
Pensando en el drama y que, cuando me enterara fuera más drama aún, llamé por teléfono al encargado del edificio.
- Ah, señor, usted no estuvo... El fin de semana detectamos una pérdida importante y hubo que denunciarla a Metrogas. Nos cortaron el gas hasta que lo arreglemos.
- Y?
- Nada. Que hasta que no se arregle, no conectan de nuevo.
- ¡Pues que lo arreglen!
- Están en eso... es cuestión de unos días.
- ¿Días? ¿Cuántos?
- No se. En el edificio de enfrente fueron 32 días.
Para los que no saben qué pasa en Buenos Aires, hoy hizo cero grados centígrados. ¡Hasta las bolas se me van a congelar si no tengo gas!
En esa trascendental cavilación estaba, luego de cortarle a mi interlocutor, cuando el teléfono empezó a sonar. Me pregunté si debía contestar. No quería escuchar a nadie, sólo tenía qué pensar cómo cuernos poder tener un poco de calor.
El teléfono insistía.
-¡Hola! -grité.
- Hola -dijo un varón, del otro lado, con voz queda.
- ¿Quién habla?
- Hernán.
- Hola, cuervo, no te conocí la voz. Estoy sin gas.
- Creo que te confundís. Soy Hernán Ruiz Rivarola.
Al tipo se lo percibía como atribulado, temeroso. Y, realmente, no era el Hernán amigo.
- Soy el Hernán de Carolina.
¡Putaparió! No termino de olvidar cuando la historia se me cruza de nuevo. Este es el hijoderemilputa que se me la llevó a la Carolina ojalá que lo parta un rayo.
-¿Y qué querés?
Dije esto y enseguida me di cuenta que algo pasaba. ¿Malo, bueno, o qué?
- Quiero verte.
- ¿Estás en pedo? Yo estoy en Buenos Aires. Y de paso oíme: andate a la putamadrequeterecontraparió. (ahí corté)
Qué boludo. Me quedé mirando el teléfono como si adentro estuviera Hernán. Y Carolina. Y la puta ciudad de Toledo.
El teléfono volvió a sonar. Y yo seguí mirando el teléfono. Soy un idiota. Bah, no. Así que atendí.
- Si sos Hernán, te cuento que no me importa nada lo que me digas.
- Ale: estoy en Buenos Aires.
- ¿Aquí?
- Nos separamos con Carolina. Quiero charlar esto con vos.
...
- Ale: ¿me oís?
- Sí. (mentiras, no lo oía, ¿quiere decir que si Caro lo abandonó es porque me quiere?)
- Carolina no me quiere, tampoco te quiere a vos, creo que no quiere ni querrá nunca a nadie.
- ¿Y para qué querés charlar conmigo?
- Estoy muy angustiado...
- Lo siento, man.
Y corté.
Me senté y me serví una caipirinha. Me sentí un protagonista de un culebrón. Ahora sí que estoy en medio de un drama.
La llamé a Tía María pero no contestó, a esta hora ella ve su película con los audífonos en Dolby ¡sólo escucha el stereo!
Lo llamé al viejo pero no estaba, me acordé que es su día de tango en el club.
Así que la llamé a Carolina, a España.
- Caro, soy Ale.
- No quiero hablar con vos.
Y cortó.
Ah, qué bien. Le corté a Hernán y Carolina me cortó a mí. Es decir: no se nada.
Y la doctora Castro, mi analista, ahora está en un puto congreso en Madagascar. ¡Muéranse todos ya!

22.6.05

¿TENDRÉ REALMENTE UNA HIJA ESPAÑOLA?

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Estoy a punto de protagonizar un culebrón (que es como le dicen en América a los teleteatros, o soap opera de los yanquis): Carolina se radicó en España, y debí enterarme porque en un acto de suma prudencia decidió informármelo desde allí.
-¿Desde dónde me hablás –le dije, remedando a esos psicoanalistas argentinos que hacen la pregunta para saber si tu marco científico es Lacan o quién.
- Desde mi nueva casa. Estamos radicándonos en Toledo. ¡Esto es hermosísimo!
-… (a veces pienso que el silencio es mejor, como estrategia, pero juro que esta vez no supe que contestar)
¿ Quiero todavía a Carolina? ¿O pienso que es la hija de puta que se fue con otro y me separó de mi futura primera hija a quintichezuel kilómetros?
(Tal vez como Hegel y yo decíamos: ¡qué difícil es vivir!) (Bueno: no se… pero Hegel alguna vez lo debe haber dicho…)
- ¿En Toledo?
- Sí, no quería que pasara este primer día sin que tuvieras mi número. Por cualquier cosa ¿sabés?
Justo cuando iba a demostrarle mi agradecimiento con una puteada, ella se adelantó (parece que es bastante más inteligente y/o intuitiva que yo):
- Te paso con Hernán, que te quiere hablar:
- Hola, mucho gusto…
(¿dijo mucho gusto? ¡pero o yo soy un pelotudo o la realidad me sobrepasa y me deja mudo…!)
- Mirá, loco: yo soy consciente de que Malena es tu hija, pero te aseguro que la vamos a criar con amor y en un mundo que es el que cualquier chica se merece.
¿Pero: ustedes oyeron eso?
- ¿Quién es Malena? (mamita: creo que lo que viene es el infarto).
- Tu hija, flaco. El nombre me encanta. En España va a sonar re-snob por aquello de que "canta el tango como ninguna".
Justo cuando iba a decirle el justificado "laputamadrequeteremilparió", apareció la voz de Carolina:
- Te prometo, Ale, que en cuanto podamos te la llevamos. Te corto porque se me termina la tarjeta.
Y cortó.
Pero: ¿ustedes escucharon todo eso? ¿Es un experimento de la UNESCO para saber qué pasa cuando un padre es provocado hasta este límite?
Busqué Lexotanil, porros, alcohol para heridas ¡nada hay en esta maldita casa!
Mi papá no está en su casa, ¡sólo el puto contestador! Mi tía debe estar con sus amigotas en Las Violetas, mi analista en el shopping…

6.6.05

YO DEBERÍA SER OTRO

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Así como Sandro debería ser Charles Aznavour, Vicentico Silvio Rodríguez, o Valeria Lynch Barbra Streisand, yo debería ser Rodrigo Vitali. Es que Rodrigo fue, es y será mi sombra negra.
Hablo de mi primo, que nació un año antes de que yo apareciera por el mundo. Ambos fuimos hijos primerizos de padres jóvenes, y por lo tanto fuertes referentes de abuelos y tíos también primerizos. Todo bien y parejo, hasta aquí. A no ser por el hecho de que, al haber nacido antes, él se convirtió en el barómetro ineludible de mi crecimiento.
Rodrigo resumió de una manera envidiable todas las virtudes posibles: habló y caminó antes del año, reunió el peso y la contextura ideal que aconsejan los libros de pediatría, aprendió a leer a los cuatro años, hablaba inglés con sus tíos británicos a los seis...
Lo dicho: se constituyó en mi sombra negra.
Y una cualidad suya adorada por toda la familia (además de su virtuosismo con el piano y su melilufla voz interpretando las canciones de Sui Generis) fue su facilidad y desmedida vocación por el estudio... ¡Madonna santa! Rodrigo fue (es) un obsesivo que durante toda su vida siempre puso el despertador dos horas antes para "repasar" antes de ir a la escuela/colegio/universidad.
Ni les comento (por la rabia que me da) acerca de sus reiterados "logros" tales como ser siempre abanderado, adornar permanentemente los "cuadros de honor", etc. Y ¿saben lo peor de lo peor?: si piensan que era un "nerd", un chupamedia, un sociofóbico, se equivocan... Rodrigo ha sido un clon de Maradona, con un algo de suerte adicional (nunca vi a nadie ligar tantas oportunidades de gol), y que en sus ratos de ocio perfeccionaba sus virtudes con el basket a pesar de no ser muy alto, y cada vez que jugó al tenis conmigo me ganó SIEMPRE. Su talento con las computadoras es inenarrable: las armas y desarma, las maneja, entiende de programación y también me ganó SIEMPRE en los juegos en la PC.
Y algo que siempre me consumió de envidia: no conocí a nadie con tanto éxito con las mujeres.
En síntesis: todos quisieron siempre que yo fuera al menos un poquito igual a Rodrigo. Es decir que yo fuera OTRO. Creo que yo también.
Para mis viejos esa referencia, Rodrigo, enloqueció sus vidas. Primero, dado que todavía no hablaba, temieron por que yo llegara a ser sordomudo. Al ver que no caminaba a la altura de los meses que habló mi primo, pensaron que carecería de reflejos de una musculatura suficiente. Comía menos, crecía más lento, aprendí a leer más tarde, parecía no gustarme ni entender la música.
Así fue como Rodrigo marcó cada momento, día, hora o minuto de mi vida.
Si piensan que esto es horroroso, esperen por más porque hubo cosas peores. Me inscribieron en el mismo colegio, claro que un año después. El primer día de clase de cada año viví el mismo oprobioso ritual: maestros y profesores cuando pasaban lista y llegaban a mi nombre preguntaban, inevitablemente:
- ¿Vitali? (aquí era como que se les encendía el rostro) ¿Sos algo de Rodrigo?
- Sí (bufaba y lamentaba yo) soy el primo...
Aquellos primeros días con cada docente eran gloriosos, porque se ilusionaban vanamente pues podía ser en algo similar a Ro.
Hay que entender a los pobres: mi primito era el ideal de los ideales para cualquier docente. Porque se impacientaba y no podía estudiar por fragmentos. Si estaban estudiando, por ejemplo, el feudalismo, el no podía conformarse un día con conocer los antecedentes, otro las características, otro los hechos principales y así durante una semana. ¡Él se estudiaba todo el feudalismo de un saque y sabía todo de entrada! Leía capítulos enteros de los manuales, y quedaba tan ansioso que tomaba las enciclopedias y seguía buscando datos y cotejando información. Esto, que pareciera ser un empacho de datos a cualquier edad, era metabolizado por Rodrigo de forma maravillosa, a tal punto que podía hacer síntesis orales "a pedido" y tardar cinco minutos o una hora, con detalles insólitos de anécdotas que había recogido en libros ignotos.
La escena habitual -que adoraban los profesores- era siempre más o menos así:
- Rodrigo: contales a tus compañeros cómo es la configuración morfológica del cocodrilo...
Y el profe descansaba (y se engolosinaba) durante los veinte minutos que le llevaba a mi primo contar cosas que el mismo profesor ignoraba, y que él recogía de las fuentes menos imaginables: libros de las bibliotecas familiares, o de las colecciones densas y aburridísimas que les regalaban los familiares para sus cumpleaños.
Todo lo que era intrascendente para cualquiera de los otros chicos de su entorno, era prioritario para Rodrigo: las implicancias climáticas, la nueva legislación o los cambios geográficos en los países de Asia o África. Todo era un desafío diario para su necesidad de conocimientos, que parecía generarle un monto incalculable de adrenalina.
Cuando cada maestra o profesor llegaba a darse cuenta de que yo no era ni el uno por mil de aquel traga, todo se volvía desgraciadamente en mi contra. Y yo presenciaba como mi desprestigio crecía. Los docentes reaccionaban mal, y era seguro que luego aprobar su materia se volvería una misión casi imposible. ¡Ellos querían que yo fuera OTRO!
Ese fue un sino demoledor de mi infancia, adolescencia y juventud. Salvo mis tíos, los padres de Rodrigo, todos en mi familia deseaban que yo fuera igual a él, algo que me era no sólo difícil e imposible sino de la más odiosa vertiente. Pero ¿cómo podría ser como el el idiota de mi primo, que se la pasaba leyendo para ambicionar conocer más? ¿Para qué podría yo querer saber más, si con lo que ya sabía me las arreglaba bastante bien?
¿Envidiaba a Rodrigo? Y, sí... bastante. ¿Qué otra cosa se puede sentir por un tipo que tiene las mejores notas y por eso es admirado y adorado por toda la familia y que -además- gana en todos los deportes, y enloquece de pasión a cuanta mina se le cruza?
A medida que lo escribo me voy acordando y la envidia se me va transformando en un odio que antecede a la percepción del resto de pecados capitales.
¿Mi conclusión? Independientemente del hecho de que Rodrigo y yo somos dos pobres ciudadanos más de esta triste tierra desolada para los integrantes de la clase media, yo debería -igual- ser OTRO. Porque Rodrigo la yuga como cualquier hijo de vecino: se casó, tiene dos hijos y su sueldito como científico le alcanza ahí nomás.
Pero yo -igual- debería ser otro. Otro que no fui y que no soy.

2.6.05

LOS REPORTAJES DE VITALI - TIO ELOY PARTE I

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Este es un auto mítico en la sociedad argentina: el Di Tella 1500, un símbolo de fortaleza, buena construcción y mejor rendimiento. Acá se lo vincula al arte, a la publicidad, la literatura y el mundo ejecutivo, un pulular de coimas que distingue a tantos dueños de las mansiones de San Isidro o los pisos de Libertador. ¡Coimeros!

Me gustó esto de reportear a la familia. Bah... a papá y a la Tía María, dos representantes de una vieja guardia...
El sábado pasado estaba en el cumpleaños de mi prima Raquel, y me reencontré con un pariente al que admiro. Es, digamos, un "tío político", esos que se agregan a la familia pero que uno termina incorporando mejor que a otros porque es un tipo "pata", que aunque no piense totalmente como vos, sin embargo habla como vos y te entiende, sabe guardar silencio cuando decís algo que no le va, porque prefiere no darte oposición por boludeces.
Creo que eso es bastante importante en la buena relación con el otro, aunque tu analista te lo niegue y te diga que "tenés que sacar todo afuera" sea quien sea, aun tu tío más querido...
Voy a usar un nombre ficticio para referirme a él, digamos Eloy. Es muy conocido y políticamente no le convendría que su nombre fuera asociado con sus comentarios, ok?
Eloy fue durante muchos años jefe de ventas y gerente de producto en una de las más importantes empresas de consumo masivo, multinacional y multiventas. Hasta que otra más grande lo sedujo con una oferta top, y se lo llevó de gerente comercial. Allí fue la estrella indudable durante unos doce años. Pero la lucha es cruel y es mucha. Le ganaron. Lo indemnizaron bien, pero la plata no cubre el bache que deja la falta de laburo. Con esa indemnización y con la ayuda de un amigo pusieron un drugstore en el centro. Algo lo divierte la cosa, pero no es lo mismo.
- La esencia de mi reportaje es descubrir aspectos nuevos para nuestros lectores sobre ese "mundo de los ejecutivos" en el que te tocó vivir.
- Un mundo igual que cualquier otro. No hay que creer todo lo que se diga sobre este tema. En los sesenta surgió toda una cultura dirigida al mundo ejecutivo cuya principal finalidad era venderle cosas caras, ofrecerle "un mundo especial". Había revistas lujosas dirigidas a eso (Adán, Primera Plana, Análisis, Confirmado, Panorama), y la aparición de hábitos, boliches (como Mau Mau, Jaque), restaurantes, gente, hasta museos. Se suponía que el mundo de los ejecutivos era como la "nobleza" en el mundo de los negocios. Hasta una liberal de izquierda como María Elena Walsh hizo su buen negocio grabando un album de canciones sobre los ejecutivos, que presentaba todos los días en un espectáculo personal en un teatro del centro (el Embassy). Hay que recordar que esa era la época de la "manzana loca" (se refiere a la manzana del Di Tella, en Retiro, una época de gran explosión artística). Te recomiendo que leas los libros autobiográficos de Julio Llinás, un poeta que en los cincuenta fue el top del surrealismo en Argentina, en los sesenta el top de la publicidad, en los setenta el top de la publicidad norteamericana, en los ochenta el top de la literatura.
- Gracias, pero a mis lectores ya les recomendé a Llinás, yo leí todo lo que hizo Llinás, es mi autor fetiche.
- Llinás metió el dedo en la llaga al mostrar muchas de las contradicciones sobre la que se montaba el mundo de los ejecutivos, y que hoy sigue siendo exactamente igual. Al menos desde mi perspectiva.
- ¿Qué es lo más llamativo que te tocó vivir como alto ejecutivo de una empresa top?
- ¿Llamativo como qué?
- Mirá tío, voy a ir directo al grano, porque esto tiene que ver con una conversación previa en la que me contaste todo. Quiero que cuentes "lo de la coima".
- Es un tema difícil. Una cosa es que te lo cuente a vos, como el sábado, con todo el alcohol encima, y otra que lo ponga en claro para una declaración periodística.
- ¿Cómo sintetizarías tu opinión?
- Así (sin alcohol de por medio): todos hablan de los políticos, las empresas estatales o las administraciones públicas como foco de coimas. Nadie tiene en cuenta las fortunas que se manejan en el ámbito privado.
- Danos un ejemplo.
- Muy sencillo. Por ejemplo, mi caso. Yo, como gerente comercial, tenía que sacarme de encima unos cien proveedores por día que querían, simplemente, mostrarme qué vendían. Digamos: un constructor de stands para exposición. Venía y me decía: "yo te ofrezco este modelo de stand que vale tres mil pesos, lo facturamos a cuatro mil quinientos y los mil quinientos te lo mando en un sobre a tu casa". Si yo aceptaba, la operación era muy sencilla y no había error. Un señor vendría a mi casa, y en un sobre sin copias ni constancias me dejaba el dinero.
- ¿Vos nos estás contando lo que hacías?
- ¡No! Y quiero que aclares a tu lectores que estoy contando algo que hacían muchos colegas, no yo (obvio). No espero que crean que soy el Arcángel Gabriel ni mucho menos. Si me creen bien, si no igual. Desde que ingresé en el mundo empresario me propuse vivir de mi profesionalidad. No me interesa si sirvió o no. Hice buena guita, tuve buen pasar. Pero, obviamente, podría haber hecho cien veces más. Las coimas hubieran llevado mi poder adquisitivo a niveles enormes. Una vez se me ocurrió dimensionar cuánto hubiera recibido de aceptarlas. La proporción me dió diez veces más mi sueldo más bonus más beneficios.
- ¿Podés explicarlo mejor?
- Voy a tratar de explicarlo en términos actuales. Un gerente comercial gana hoy entre 15 y 30 mil pesos argentinos (según el tamaño de la operación que maneja) más beneficios (auto y los gastos, tarjeta corporativa bastante libre para gastos de representación y gastos de representación en los que entra desde el diario de la mañana hasta la mochila del colegio del nene, y a fin de año un premio igual a dos o tres veces tu sueldo, si todo anduvo bien). En coimas podés levantar entre 50 y 100 mil por mes.
- Me dejás absorto, y a mis lectores con la boca abierta.
- Pero así es. La competencia es fuerte, y un gerente comercial recibe ofrecimientos de coima de las agencias de publicidad, de los medios, de los estudios de decoración, de las empresas de modelos y extras, de los estudios de filmación, de las empresas de personal temporario y las imprentas, los fotógrafos y los mil etcéteras que ahora se me escapan.
- ¿Vos me decís que elegiste ser pobre?
- ¡De ninguna manera! Yo, simplemente elegí ser indecorosamente tan rico.
- ¿Cuál es tu conclusión?
- Que hay una zona gris, moralmente hablando, que está regida por las leyes de los negocios, que son tan feroces como en la época de los fenicios. Los que quieren cerrar un negocio a su favor hacen cualquier cosa para lograrlo. Y los que están a tiro, acceden porque no es lo mismo vivir en un piso en Libertador si se puede llegar a vivir en un palacete en San Isidro. Así de sencillo.
- Es como que hay dos Argentinas.
- ¿Dos? ¡Mil! Yo creo que ninguno de mis colegas te confirmarían lo que yo digo. El pacto de silencio es universal. Porque la crema de los negocios de los más prestigiosos en cada tema está cruzado por este mundo negro de la coima: yo doy fe del que pulula en el mundo comercial, pero también en el mundo de la construcción, el del manejo de los recursos humanos o el de la venta o compra. ¿Oíste hablar de las área de compras en las empresas? Es un mundo del "tanto te doy" diario.
- ¿Cómo dar crédito a que vos zafaste de esto?
- No me importa que crean. Total estoy aquí anónimo. Pasado un tiempo estaba tan harto que excelsos señores me dijeran directa o indirectamente que "con cuánto quería ir prendido yo" que en la entrevista yo ensayaba un parlamento más o menos así "mire: yo no soy coimero: no me ofrezcan nada y ya mismo baje esa cifra de su oferta". La mayoría se sentía muy agredida (dado que ya tenían presupuestada mi parte) pero al final, con tal de ganar, se adaptaban.
- ¿Tu conclusión?
- Yo tengo una reflexión que podríamos denominar "endiablada": ¿cómo acabar con el tema en el Estado si pasa esto entre los ejecutivos de las empresas privadas? Cuando en los 90 explotó lo de IBM (el caso más maldito de la historia universal de la coima) quedó en evidencia una "empresa modelo" que se salía de sus pautas supuestamente éticas. Cuando saltó todo, el personal de la multinacional se largó a contar lo que sabían de los principales implicados. ¡Y no sólo era un tema para afuera, sino que por dentro también bullía!
Digamos que esta es mi conclusión: este es un país corrupto, en donde la opinión pública cultiva una permanente doble moral: hay cosas que no se deberían hacer según quién, cómo, cuándo y por qué las hacen. Y esto sigue.
- O sea que vos, ex-ejecutivo importante de una gran empresa, hace las denuncias y "sos un puro".
- Definitivamente: sí.
- Y no tenés una doble moral.
- Yo creo que no. Si tenés algo que decirme, decímelo...
- No, loco... Pero este parece un país en el que todo el mundo denuncia porque algunos (los otros) son culpables... y así vamos.
- ¿Y qué querés que te diga? ¿Te gustaría tener otras opiniones? ¿Querés que convoque a colegas de mi época?
- Me encantaría.
- ¡Me parece un excelente desafío!
- Mirá: te propongo un panel. Yo se que el mundo empresario está copado por "superfuerzas" que, según de donde vengan pueden ser interesantes. Están los muchachos de ACDE, que nos trajeron a JuanPabloII para charlar en el mundo empresario como forma de neutralizar demonios, a los de la Universidad Austral y su escuela de negocios (caros pero los mejores) a los del PC, que hasta son accionistas de emprendimientos capitalistas, en fin... que las empresas son juguetes de las corporaciones ideológicas que tratan de manejar la realidad.
- No jodas: el mundo empresario es el manejo del poder con la guita por detrás. El resto se "da por añadidura".
Tío Eloy quedó así comprometido a juntarme a un grupo de sus compinches para tratar temas empresarios. ¡Mi weblog va mejorando su target!

28.5.05

EL DÍA DEL ABUELO

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La foto recuerda una escena de "La Dolce Vita", Federico Fellini, 1960.
Salir a almorzar con papá presupone una dosis de paciencia y realismo, dado que cumple una dieta anticolesterol para la cual ningún restaurant parece todavía preparado. Y cuándo hemos localizado un lugar que pareciera ser el más acorde, ¡procontefecontempon! no venden la marca de cerveza que a él le gusta.
Ah, claro... ninguna dieta anticolesterol incluye la cerveza, ni siquiera como optativa. Así que denominaremos Vitali la dieta que lleva adelante mi viejo. Y no me negarán que el nuestro es un apellido con suficiente gancho marketinero como para que sirva de apelativo a una dieta que se preanuncie como muy saludable.
Charly quería verme para charlar del "tema nuevo". Para quienes recién me conocen, les hago una rápida sinopsis. Carolina, mi novia, convivió conmigo varios meses. Un día conoció a otro tipo y decidió cambiar de novio y de lugar de vivienda. Hasta que se dio cuenta que estaba embarazada y me avisó que iba a tener nuestro hijo viviendo con el otro hombre, el cual decidió que sería el padre. Y ahora se va a vivir a Madrid, lugar donde se está radicando su familia. Yo estoy anunciando todas estas buenas (y malas) a mi familia, con distintas reacciones (en general, no lo pueden creer).
A papá se lo aclaré bien por teléfono: lo que cuento (esto mismo que aquí relato) es todo lo que se, nada puedo agregar porque Carolina está borrada, y encima en cualquier momento desaparece por España. El loco insistió, de todas maneras, que nos encontráramos a almorzar.
- Te voy a grabar -le dije. Él ya se acostumbró a tener que hablar para mi grabador.
- ¿Cómo te sentís? -me preguntó.
- Mirá: a veces mal, a veces bien, como ahora. Se ve que cuando a uno lo cagan en un tema como este, en realidad a la que joden es a la comunidad, digamos, por decir algo trascendente, se jode la vida, el mundo, qué se yo... Porque: si una mina se cree dueña de su hijo porque lo tiene adentro de ella, a quien agrede no es sólo al padre sino a todos, empezando al entorno inmediato, como a vos por ejemplo.
El viejo sonrió, y continuó:
- Hay una frase hecha que dice algo así como "yo ligo la parte jodida, pero antes vos compartiste la parte placentera del tema".
Claro: estas son las ventajas de que este planteo surja con Charly (¡este es mi padre!) y no con Marita (que es mi vieja). Supongo que ella me hubiera echado en cara desde mi supuesta "falta de prevención" hasta la falta de amor que podría haber llegado a adjudicarme para culparme de la huída de Carolina y su cambio de pareja.
Empezar a reirse ya con el primer trago de cerveza fue bastante bueno. Así nos fuimos aflojando.
- Me comentaron tus opiniones sobre el papa, que reproduje en post anteriores. No acertaste mucho...
- Sí: es cierto, yo pensaba que el papa nuevo iba a sentir la fuerte influencia que dejó el viejo ¡y cómo me equivoqué! En realidad el papa nuevo era el que había influído siempre sobre el viejo. Es que la Historia está llena de estos trucos. Hegel lo definía como "la astucia de la Historia", y tenía razón: la lógica está bien para teorizar, pero la realidad se nutre más seguido de la ilógica, de la profunda falta de sentido que tiene el devenir de las cosas...
- Tus amigos me cuestionaron que yo apele para mis reportajes sobre cuestiones religiosas a un ateo como vos.
- No veo qué tiene de malo. Los ateos, generalmente, somos bastante humanos. Aunque mi mamá pensaba que los chicos que no bautizaban sus padres librepensadores, eran animalitos. Supongo que no creía eso por deducción propia, sino que los curas de la época acercarían una explicación así a los fieles.
- ¿Y cómo fue que de padres católicos vos devinieras ateo?
- La pregunta es muy buena: una de las condiciones políticas prioritarias de cualquier "creencia organizada" es que logre una eterna propagación a través de la cultura. Y la familia siempre es prioritaria porque la propaga "naturalmente" a través de la transmisión cultural en la crianza. ¡Por eso siempre han luchado por tener o educación religiosa en los colegios oficiales, o "educación libre" con colegios religiosos propios. ¡Es muy importante!
- Supongo que habrás tenido que luchar por imponer tu falta de adhesión a una religión oficial.
- No creas. Todo comenzó de una manera natural. Mi familia era lo suficientemente pobre como para mandarme a un colegio estatal, por lo tanto yo tenía como única instrucción la de mi entorno: el padre nuestro, las promesas y ver a las viejas con la mantilla camino a la iglesia.
- Digamos que no eras muy creyente.
- Lo normal, sentía ese "miedo" que te van transmitiendo por el cual uno imagina que desde algún lado alguien (Dios, o los santos en conjunción con ángeles y demonios) te controla y sanciona. Imaginate: hablamos de duras normas que te prohiben algo así como un 65% de las cosas que podrías hacer. Si sumás los diez mandamientos, los siete pecados capitales y otras cositas así, te darás cuenta de este aspecto.
- ¿Hiciste la "primera comunión?
- ¡Era la única vía posible para ser considerado apto por la familia! Esa pregunta, que vos me hacés te la hacían todos al llegar a cierta edad, nadie te preguntaba si estabas bautizado porque era un "default", todos habíamos sido ya bautizados, era un ritual social ineludible. Mis conflictos comienzan, precisamente, al tener que cursar ese horroroso requisito propio de la inquisición que se llamaba (creo que se sigue llamando) "catecismo". Duraba varios meses y consistía en estudiar de memoria largos párrafos. El estudiar de memoria impedía pensar y reflexionar qué era lo que se estaba diciendo con términos tan complejos como "nuestro señor", "inmaculada" o "fornicación", todos tan inevitablemente asociados al sexo, cosa que en la religión de aquellos tiempos se eludía de mencionar como elemento prioritario.
- No entiendo.
- Nuestro señor alude al patronazgo, un señor dueño de las vidas de los demás, inmaculada alude al valor que encierra ser virgen en las mujeres, algo inentendible, y "fornicación" es un término que existe en los diez mandamientos para oponerse (no fornicar) que obviamente es lo más lindo que existe. Ni bien comencé el catecismo empecé a preguntar con lujo de detalles estas cosas obtusas, algunas de las cuales ni siquiera entendía. Mi "catequista" era una adolescente apenas más grande que yo, que había estudiado todo de memoria también y que sólo le preocupaba que lo que ella ya sabía fuera dicho exactamente igual por mí. Por ejemplo ella preguntaba "¿Quién es Dios Nuestro Señor?" y uno debía contestar (sólo y exclusivamente) "Dios Nuestro Señor es... etc." Cuando uno sabía todas estas fórmulas y las repetías y coincidía ¡ya había estudiado y aprobado! Es decir: aquella chica no estaba para otra cosa. Así que cuando yo le preguntaba ¿y por qué ese señor es "nuestro"? ella consideraba mi pregunta como algo fuera de lugar. ¿Viste cuando en los formularios de internet no llenás la ciudad, que el programa se traba, y sólo sigue si llenás el requisito? ¡Pues esto le pasaba a mi catequista!
- Pero parece como requisitos que había que cumplir y listo, vos eras chico y tendrías muy buena memoria...
- Sí, parece fácil. Pero cada cosa que no me contestaban me despertaba preguntas cada vez más grossas. Encima todo esto lo viví allá por la década del cincuenta. ¡No sabés lo que era la liturgia! Las ceremonias eran larguísimas, llenas de humo de incienso que volvían el aire irrespirable, y las misas, llenas de curas y monaguillos vestidos con telas rarísimas, todos hablando y contestándose en latín, un idioma horrible. La música era de órgano, algo lúgubre. Y después te enseñaban a confesarte. La confesión de las chicas se hacían detrás de una cortinita, pero a los varones nos ponían frente al cura, que siempre estaba obsesionado por qué tipo de "cosas impuras" hacíamos o decíamos. Yo tenía 8 o 9 años, y visto a la distancia creo que buscaban "atajarnos" del comienzo de una actividad sexual que, según Freud habíamos iniciado al nacer. Claro que las religiones niegan el pensamiento psicoanalítico por cuestiones como ésta.
- De todas maneras, no te "enfrentaste al sistema"...
- No. Pero me pasó algo muy curioso, que es una de las historias más caprichosas que recuerdo. Hoy deduzco que aquella catequista (que recuerdo se llamaba Dolly García, si lee este weblog le ruego me disculpe, yo ya la disculpé hace rato) harta de mi curiosidad, preparó muy bien el momento que iba a llegar cuando yo le preguntara ¿qué quiere decir "no fornicar"? y me debe haber contestado una respuesta tal cual yo la solicitaba: detalladísima y que me apartó de seguir preguntando. Así, a la distancia, imagino que me debe haber contestado algo como "no engañar a la esposa con otra mujer" o "no lavarse las manos antes de ir a comer" o alguna de esas obsesiones que transmiten los padres a sus hijos dentro de las mil y una prohibiciones que te tiran en la niñez. La cuestión es que la respuesta me satisfizo y no pregunté más, y -lo peor- es que la incorporé a mis conocimientos. Un día, en un recreo en cuarto año del secundario, contábamos cuentos verdes. Uno de mis compañeros, por hacerse el fino, utilizó la palabra fornicación para referirse a lo que vulgarmente en Argentina denominamos coger, y yo le reproché que usara tan mal el término por hacerse el fino. Cuando todos (unos diez) se rieron de mi ignorancia ¡me di cuenta de aquel truco que usara mi catequista ocho años antes! y me pregunté cuántas cosas más habría aprendido equivocadamente de aquella forma...
- Pero, finalmente, hiciste la comunión, la abuela tiene tu foto con cara de santo...
- Sí. Cuando uno es chico poco puede hacer para salirse de esos esquemas, la presión es muy fuerte y uno está lleno de miedos, es muy influenciable. Pero a pesar de que curas, monjas y catequistas se esmeraron para que "sintiera cosas" nunca sentí nada, y bueno... después no hubo nadie que me obligara a seguir los rituales. Quedé fuera de la iglesia y eso me tranquilizó bastante. Una obligación menos. Bastante con la del colegio, la del club, los rituales sociales...

20.5.05

ENTRE PADRES

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Después de todas mis últimas historias, no abundé en ánimos de mezclarme con mi familia. En realidad, es que no se muy bien cómo encarar mis nuevas noticias. No es fácil decir "voy a ser padre" (y simultáneamente vas a ser abuelo, tío, etc.), cuando uno siquiera tiene esposa y además sabe que no va a poder criar a su hijo. Lo que siento debe ser parecido a lo que manifiestan algunos donadores de esperma que son conscientes de ser padres "a distancia".
Pero lo que más me extraña es la actitud de Carolina, que parece haber enloquecido. Apenas si me habla.
Cada vez que ha sonado el teléfono, temblé al pensar que fuera alguien de mi familia. Hasta que llamó el viejo. Claro, alguna vez tenía que ser.
- Carajo, si no te llamo yo… ¿en qué andás, cachivache?
Papá, llamándome "cachivache" me desarmó. De un plumazo sentí su mano agarrándome fuerte y caminando por la ciudad. Con él, tratando de pasear por Buenos Aires, buscando encontrarnos en la relación perdida de un padre separado y su "hijo de fin de semana".
Cachivache. ¡No me lo decía desde hace tanto tiempo y justo me lo tuvo que decir ahora!
Se me hizo un nudo en la garganta. Si me iba a poner a llorar, mejor que estuviera allí y no del otro lado del teléfono.
- ¿Te puedo llamar dentro de un ratito- le dije tratando de ahogar la congoja.
- Sí, pero ¿estás bien?
- Sí, pero es que…
- Ah, entiendo, seguro que no estás solo…
- Te llamo en un rato… -pude decir antes de cortar y ponerme a llorar.
Recién así, de esa manera, tomé conciencia de que había quedado profundamente solo en una encrucijada personal enrarecida y amarga. Y no porque nadie me exigiera nada: es que estaba, sencillamente, muy solo.
Me terminé de calmar debajo de la ducha. Abrí una cerveza y marqué el número del Loco.
- Disculpame, pa. No ando muy bien. Anímicamente. Es que desde que no nos vemos han pasado cosas que no te conté. Pero ahora se que voy a empezar a contarlas contándotelas a vos.
Desde el otro lado, el silencio del viejo me anunciaba su atención expectante.
- Claro que no son sencillas ni de contar ni de entender: Carolina me abandonó porque ahora vive con otro tipo. Y está embarazada.
- Ah –dijo inteligentemente papá- pero entonces no de vos.
- Ella dice que sí.
- ¿Cómo sabés?
- Me lo aseguró ella.
- ¿Y?
- ¿Te parece poco?
- No, es que aquí no se trata de lo que me parezca a mí sino lo que escucho de vos.
- Es que me pone muy mal saber que voy a tener un hijo que se va a criar entre la turra engañadora de su madre y un ignoto nuevo amante que ella tiene.
De nuevo el silencio de papá del otro lado. Ahora no tan firme, sino espantoso.
Así fue como reapareció –al fin- la clásica veta componedora de Charly El Loco Vitali:
- Bueno: no vas a ser el primer padre separado que tiene un hijo. Habrá formas de lograr que puedas ver y disfrutar de tu hijo.
- Hay algo que se que te va a hacer entender un poco mejor mi angustia. Cuando nos separamos, los padres de Carolina estaban finalizando los trámites para radicarse en España: ellos tienen familia que reside en Valencia. Siempre presionaron bastante a Carolina para que lo hiciera con ellos.
El silencio volvía a hacerme notar las dudas del Loco. Yo me quedaba sin hijo ¡pero él podría tener su primer nieto y no conocerlo nunca! Le tenía fobia siniestra a los vuelos y hasta había perdido trabajos por no querer volar. ¿Quién lograría convencerlo, si llegaba a juntar la plata para el viaje a España, de que tenía que ir en avión durante quince horas para conocer a su nieto?
- Ahora voy entendiendo –dijo, y ya no me quedé definitivamente solo-.
- Loco: ahora se que sentís lo mismo que siento yo.
Percibí como me corrían dos gruesos lagrimones e imaginé que, del otro lado, pasaban cosas parecidas.
- Ay, cachivache, si pudiera ayudarte…
- No se como contar esto, pa… ayudame con la familia. Contalo como lo hacen los padres, onda "el ale es un flor de boludo, mirá que embarazar a esa pituca, yo siempre me imaginé que eso iba a terminar así".
Ahí fue donde se me terminó la caja de pañuelos.
Vitali Senior no eludió –por suerte- la misión de transmitir la data al resto de la familia. A la noche me pasó el feedback:
- Tu madre, como siempre, lo único que pudo hacer fue confundirlo todo: me insinuó muchas y variadas culpas mías en el asunto. Y dijo que te va a llamar ya mismo.
Ni les cuento: decidí no atender el teléfono.
Pero ahora que ya todos saben, voy a empezar a dar la cara.
Creo que voy a empezar con la Tía María.
Y pienso que debería volver a conseguir una novia.
Vitali, Vitali Junior: ahora sí que nadie te entiende.

3.5.05

SOLTERO CON HIJO

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¿Sueño hermoso o pesadilla urbana? Mi mujer me abandona con mi futuro hijo a cuestas. Dice que no me quiere y que ahora vive con otro hombre.


Claro: a lo mejor a los que alguna vez les pasó siquiera algo ligeramente parecido me podrían entender. Uno se levanta a la mañana, como todos los días, planifica tomar un tecito con la tía, y de pronto se entera que ha cambiado su rol en esta tierra. Y uno va camino de ser padre. ¿No es patético?
Yo pensé toda mi vida en algo más tradicional, ya saben: me enamoro, nos vamos a vivir juntos, ambos decidimos tener un bebé y luego paso a ser padre. Ahora: enterarme de la cuestión por medio de un llamado en el celular no es chiste.
Desde el momento en que Carolina me lo comunicó hasta que nos encontramos, mi cabeza me taladró de preguntas, miedos, fobia y ataques de pánico. Porque las preguntas giraban, básicamente, alrededor de dos núcleos básicos de interrogación: ¿qué querrá ella? y ¿qué quiero en realidad yo?
Porque ¿quiero ser padre? Aunque, en estas circunstancias ¿qué sería, exactamente, ser padre?
En una suma de nerviosismo, ansiedad y miedo, llegué al bar que usualmente fue nuestro punto de encuentro durante nuestra relación, frente a la Facultad de Ciencias Económicas. Cuando vi de nuevo a Carolina me quise caer de culo: estaba más linda que nunca, radiante, bellísima.
Y fue todo más sencillo de lo que yo mismo pensaba: me contó que ahora tenía un novio y que todo había sucedido de una manera impensada.
- No entiendo -le dije- ¿impensado lo del novio o lo del embarazo?
- Lo del novio, claro... -se sonrojó-
- ¿Pero cuándo lo conociste?
- El año pasado, es Hernán ¿te acordás?
¡Hernán! Déjenme que les cuente: este tipo es un muchacho casado, con hijos. Su mujer tiene una esquizofrenia agravada. Un año atrás se conocieron con Carolina y comenzaron a salir. Cuando se enteró de la situación, Caro planteó que no seguiría si no se divorciaba. Pero aquello era mucho para él, y cortaron la relación. Al poco tiempo me conoció a mí, unos meses después se vino a vivir a casa.
Ahora me cuenta que él volvió a aparecer y le dijo que se había separado. Le prometió casarse, en cuanto arreglara un poco la cuestión de la internación definitiva de su mujer y la tenencia de los chicos.
Carolina me confesó que Hernán era su verdadero gran amor, y sobre este punto preferí no seguir hablando. Parece que ahora el centro de la escena "se nos había corrido un poco" al lugar de -nada menos- un hijo en común.
Nunca pensé en que iba a vivir una situación así. La compararía con la del tipo que simplemente quería viajar en un avión, y no sentir que se está viniendo en picada con un motor incendiándose.
- ¿Qué pensás del embarazo? -me dijo Caro, ahora muy nerviosa.
- Que me encantaría que se diera en otro contexto: con vos en casa y preparándonos para vivir juntos el acontecimiento.
- Sí, me doy cuenta que mucho no me vas a poder ayudar, entonces...
- ¿Qué? ¿Vas a abortar?
- No, no es por eso. Quiero tener a mi hijo tal como venga. Y quiero que no salgan heridos ni vos ni Hernán.
- Ah!, pero mirá que generosa, como nos protegés! -dije, un tantico fuera de mí ya.
Y ahí terminó, tan opacamente, este infértil diálogo, tan plagado de conclusiones desgraciadas para mí: no voy a ver nacer ni crecer día a día a mi hijo, he perdido definitivamente a mi mujer en manos de un rival y en el futuro voy a tener que encontrarme con esta pareja feliz cada vez que pretenda reunirme con mi hijo. Para completar la tortura, me faltaría enterarme que diariamente me van a pegar con un martillo en el dedo meñique del pie.
De a poco fui reconstruyendo en mi cabeza la experiencia vivida con Carolina. Siempre la había sentido como ausente, esquiva, no completa. Ahora me preguntaba qué habría vivido realmente conmigo, cuáles eran sus verdaderos sentimientos. La lógica me llevaba a conclusiones poco felices: había sido para ella una especie de "estación", una sala de espera detrás de la cual latía el regreso del que la tenía sentimentalmente tan atrapada.
Me preguntaba qué papel tenía ya nuestro hijo en esta trama tan compleja. Y, sobre todo, cuál era el real sentimiento de Carolina frente a él o ella.
Pero ahora me quedaba un papel difícil, inesperado, y que sentía como ridículo: contarle a mis amigos y a mi familia que voy a ser padre.
- ¿Cuándo va a nacer mi nuevo nieto? -pretendió con justicia mamá Marita.
- Y... no se.
¡No lo sabía porque no lo pregunté! Imaginé que en unos siete meses...
- Perdonáme, no te ofendas, pero ¿cómo sabés que no es del otro? -me preguntó mi amigo Luciano, padre él también luego que resolvió su menjunje personal al reconocer a su hija a tiempo.
¿Debería hacer un ADN luego de que nazca? -imaginé.
- ¡No me digas que todavía la querés a esa cogotuda -me dijo una ofuscada Tía María, que venía llenándola de puteadas desde que se enteró cada unas de las instancias de mi separación.
Debo reconocer que estoy pasando mil y unas. La situación me supera. Mi posición real me cuesta entenderla, asumirla, superarla.
Después de postear esto, voy a llamar a papá y le voy a ofrecer encontrarnos. Él siempre ensaya una posición zen frente a situaciones tan irritantes. Ojalá pueda también hacerlo ahora que se va a enterar que va a ser abuelo en circunstancias tan oscuras.

28.4.05

NOTICIAS DE LA SEMANA

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Fue muy interesante mi experiencia con Tía María. Se vino a casa “a ver qué es eso del weblog” y se divirtió mucho. Me dijo que yo exagero con lo de Las Violetas, y me invitó a tomar el té.
Así que el miércoles pasado nos encontramos en la confitería. Fue toda una clase de subjetividad, porque allí donde yo veía señoras viejísimas, súper producidas y ostentando bijouterie berreta y maquillaje exagerado ella veía “señoras elegantes”. Donde yo interpretaba “exceso de alambicamiento en las costumbres” ella veía “buen gusto a la hora de tomar el té”. Las Violetas es un lugar con muy lindos vitreaux (¿cómo se escribirá el plural de vitraux? o ¿cómo se dirá en español?) que debe haber conocido mejores épocas: en donde la gente -toda la clase media acomodada de los alrededores- usaba ciertas costumbres para todo, sobre todo para reunirse a beber té acompañados. Hoy es un lugar ruidosísimo. Los concurrentes hablan a los gritos y gesticulando muchísimo ¡todos parecen tener razón, o querer tenerla a la vez!
Allí cambiamos opiniones sobre el reportaje publicado, y cuando le pregunté si algo no le había gustado, me reconoció que no mucho lo de Tía María, porque lleva a pensar que es alcohólica. Es que ella considera que consumir alcohol está mal. No consumirlo, pero si apreciar sobre su consumo. Pero igual se mató de risa y me pidió que no le hiciera caso, que por ahí son ideas tan antiguas como las de tomar el té en una confitería que atrasa dos siglos.
Tía llamó al mozo y le pidió la cuenta. Sonó mi celular. Era Carolina. La mujer que el mes pasado decidió abandonarme y no me dio más explicaciones, había vuelto a comunicarse conmigo en esa situación: yo en medio de una confitería.
Claro que tenía ganas de decirle todo lo que no había sido posible por su desaparición abrupta, arbitraria y unilateralmente decidida. Que tenía miedo que cortara. Que me sentía re-incómodo por la situación creada, con la tía escuchándome, y el mozo, y el resto de la gente alrededor. Con ganas de enojarme y gritarle de todo, pero también de pedirle que nos viéramos. La sensación de sentirme tonto, manejado como un títere, de ser un idiota que -sencillamente- se había enamorado de una chica linda.
Todo eso pasó en aquellos cinco segundos por mi cabeza febril. Así que no dije más que algo así como “Hola, Caro”. Y a continuación me dio una rabia total. Había pasado un mes desde su silencio total, en el que al principio se negaba a atenderme, y en el que después por orgullo dejé de insistir. Mi analista me estaba convenciendo de abandonar mi “manía” de concentrar mis sentimientos en Caro.
Ahora estaba ahí, dentro de mi Siemens, quién sabe con qué intenciones.
- Estoy muy asustada -dijo- creo que estoy embarazada.
Tía María revolvía en su monedero, tratando de ubicar alguna moneda para la propina, mientras juntaba todo lo que antes había dejado apoyado en una de las sillas: su saco, su cartera, una bolsa con compras. Me miró como diciendo ¿justo ahora que nos vamos te ponés a hablar por teléfono?
- ¿Querés que nos encontremos? -le dije a Caro, queriendo decir exactamente lo contrario.
- Creo que sí- dijo.
Así que arreglé para vernos esa noche y corté. Transpiraba. La tía se dio cuenta de una manera contundente que no nos íbamos.
- ¿Pasa algo malo? Estás pálido. ¿Querés que nos tomemos un licorcito?

14.4.05

MI TÍA MARÍA ES UNA FUENTE DE SORPRESAS

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Este es el marco de reunión de Tía y sus amigas: un lugar hermosísimo y de excelentes confituras, ¡pero con asistentes algo entrados en años!

Hay un par de lectores mexicanos que insisten para que lleve a mi Tía María a un primer plano. Les encantó el esbozo de su vida que hice, y me empujan. "Hazle a ella también esos lindos reportajes que tú haces".
No creo que sea tan fácil.
Bah: no creía.
Cuando se lo dije, al principio no entendía mucho. Creo que al final tampoco me creyó. Pero accedió: sabe que la compañía de sus sobrinos no las puede sostener mucho más de lo que le dura aceptar darnos unos mangos.
Así que me senté y empecé a su lado, con mi grabador.
- ¿No te da mucha nostalgia el pasado?
- Claro que me da nostalgia. ¿Sabés cuántos muertos danzan alrededor mío siempre? Están ahí en tantos recuerdos: familiares, novios, vecinos, amigos. Y, por supuesto, aquel hombre al que amé tanto...
- No te voy a preguntar quién fue. ¿Gardel (1), tal vez?
- ¡No seas bruto! Gardel murió antes de que naciera yo... Me refiero a mi marido: un hombre extraordinario: preguntale a tu papi.
- El tema de la nostalgia, ¿danza con tus amigas viejardas cada vez que te encontrás los fines de semana con ellas en Las Violetas (2)?
- No tanto como podrías pensar. Nuestro último encuentro a tomar el té y el tema principal fue tener de golpe tantos muertos famosos: Rainiero, el Papa, Jorge Sobral (3), Alvaro Alsogaray (4)... todos tan famosos...
- No me digas que charlaron sólo de eso...
- ¡Pero claro, nos preocupa mucho Carolina, con su marido que se le viene a agravar en medio de este cuadro! Se muere Rainiero, y asume su hermano que es un tarado. Debería asumir ella, que es tan linda y buena mujer.
-¿Vos me hablás de Carolina de Mónaco?
- Pero claro, nene... Es terrible que mientras se muere su padre, su marido esté grave. Pobre chica: le pasó como a mi amiga Dorothy, que le paso algo parecido.
- ¿Vos tenés una amiga que se llama Dorothy?
- Se llama Dora. ¿Pero no queda lindo que le digamos Dorothy? ¿No suena menos vulgar?
- ¿Y a qué conclusión llegaron con respecto al Papa?
- ¿Al nuevo o al viejo?
- A los dos.
- No quiero opinar: que sea una decisión de Dios.
- ¿Entonces para qué me preguntás?
- Bueno: no sabía de cuál de los dos hablabas. Vos sabés que esas cosas las decide allá...
- Mirá: al nuevo lo eligen los cardenales que eligió Juan Pablo.
- Mirá nene: yo ya se que vos sos un hereje. No voy a hablar estos temas con vos.
- Bueno tía: si yo fuera un periodista, vos no sabrías lo que yo pienso.
- ¡Mejor que nunca se te de por ser periodista en serio...!
- ¿Qué tenés contra los periodistas?
- En general, son unos atorrantes. Salvo Juan Castro (5), pobre, que era un divino, o Santo Biasatti (6), que lo quiero como a un hijo.
- ¿Y?
- El resto: todos atorrantes: mirá a Viale (7), a Hadad o a Lanatta. Se la pasan diciendo malas palabras, metiendo la nariz donde no deben. Ya los va a castigar Dios.
- ¿A vos no te gustaba Neustadt (8)?
- ¡Me encantaba! Pero parece que no le gusta laburar más. No se donde está. Si te enterás, avisame.
- ¿Qué opinás de Cromañón (9)?
- ¡Ay, no me hagas acordar, todas esas madres, pobres!
- Pero te pido opinión: esto es un reportaje...
- Toda muerte está mal. Y no me importa quién tiene la culpa. Cuando veo estas cosas pienso no sólo en la familia de los que mueren sino en la familia de los que van a la cárcel acusados por ser responsables de la muerte de los otros. Todo eso me parece muy triste... A lo mejor me equivoco, pero ¿no es esta una sociedad muy vengativa, muy culposa, muy necesitada de vengarse hasta las últimas consecuencias? Algo así como que no hay que morirse hasta vengarse de todo y de todos... Qué horror...
- ¿Te enamorarías de nuevo?
- Te voy a devolver la pregunta: ¿te imaginás cómo sería alguien que se enamorara de mí? ¡Porque yo no me enamoraría de nadie que no enamore de mí!
- Pero... ¿me equivoco o alguien debería empezar primero?
- Pues que empiece él, como corresponde. Cuando haya un hombre que declare que está perdidamente enamorado de mí, ahí te contesto.
- ¡Pero así todo parece muy difícil!
- ¿Todo?
- El volver a casarse...
- Bueno: así te estás enterando por qué no me casé...

EXPLICACIÓN PARA EXTRANJEROS:
(1) Carlos Gardel fue un actor del cine de Hollywood de origen francés, nacido en Uruguay que es el modelo para cualquier argentino, junto con el jugador Maradona del Napoli de Italia, el corredor Reutemann de la fórmula 1 europea y el actor Fernando Lamas del cine norteamericano (un precedente de Antonio Banderas).
(2) Confitería del barrio tanguero de Almagro, famosa por sus vitreaux, su buen servicio y sus asistentes de la tercera edad, "producidas" para asistir pareciendo ocho días más jóvenes, tarea que no siempre logran.
(3) Tanguero de la cepa joven, que acaba de morir a los setenta y pico de años, mostrando que el tango de la última generación es tan joven como los Rollings y lo que queda de los Beatles.
(4) Líder liberal histórico. Murió viejísimo, luego de acompañar al siglo 20, lo que viene del 21 y desde las ideas a todo el 19.
(5) Periodista televisivo que murió en accidente, muy joven.
(6) Periodista televisivo, gordo y entrado en carnes, cuya característica principal es hacerse el serio y principista. Tiene el copyright de no sonreir.
(7) Viale y Hadad son periodistas con onda right, pero que saben aprovechar a sacarle el jugo a su profesión. Lanatta parece de izquierda, a veces más componedor pero su egocentrismo impide ver realmente quién es. Mire: es como Michael Moore, pero a él no le gustaría esta definición. Me gustaría saber si a Moore, en cambio, sí.
(8) Neustadt era un periodista que vendía sus notas y decía que lo hacía porque "a estas empresas le interesa el país".
(9) En diciembre de 2004 se incendió la disco República de Cromañón, muriendo cerca de 180 personas, e hiriéndose muchísimas por falta de medidas de seguridad, "al estilo argentino". Una manifestación del "estilo argentino" que muestra a veces no sólo somos los mejores en todo sino también los peores.

10.4.05

MÍ Tía María

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Tenemos una tía que ha sido es y será nuestro respaldo. Por nuestro me refiero a las ocho bestias que tiene como sobrinos, y que no le damos respiro.
En realidad ella es nuestra tía Alcira, pero preferimos decirle tía María por que coincide con el nombre del licor de su preferencia. Desde que enviudó, treinta años atrás, prefirió cambiar la compañía de un hombre por la copita. Así que, todos los días, después de las 10 de la noche toma su botella, su copa, y se va a la cama frente a su televisor. Lo de las 10 de la noche no es una posibilidad: es la hora en que comienzan todas las peliculas en los cables ¡y ella, sobre todo, es fanática del cine!
Cada vez que por una eventualidad aterrizamos en casa de Tía María (o sea siempre) suponemos en qué estado podemos encontrarla según la hora. Y hemos descubierto que si caemos por la mañana está muy cerebral y sensata como ha sido siempre: nos da sanos consejos, y da excusas muy válidas acerca de por qué -por ejemplo- no nos puede prestar dinero. Una situación que cambia totalmente a eso de las once y veinte de la noche, que su película ya ha avanzado suficiente y sólo nos quiere sacar de encima: allí directamente desde el portero eléctrico nos pregunta cuánto nos hace falta.
Tía María es maravillosa porque esto que somos es su familia. Es decir: su concepto de familia empieza y termina con nosotros. Somos hermosos, maravillosos, perfectos y únicos. Y cada uno de los temas nuestros es tema central de charla con las brujas de sus amigas, un hato de viejas cuya mayor diversión es encontrarse todos los sábados entre las cinco y las nueve en la confitería Las Violetas: una especie de aquelarre oficial en Buenos Aires.
Les voy a dar la ubicación: es la esquina de Medrano y Rivadavia, en el mismo Almagro de Gardel. Si se asoman por allí los fines de semanas van a ver una escena que es digna del cine de Almodovar: mayoría mujeres, edad entre 65 y 95 años. Todas hablan, muchas a la vez. La gran mayoría de ellas lucen sus galas, con modas de la década del 50, cuando ellas todavía lucían a la moda y ya eran cuarentonas. ¡Y todas pasaron ayer por su peluquero, que las hacen lucir como recién acudidas a la boda de los príncipes de Inglaterra!
Nuestra tía allí nos luce. Muy por encima de la cura mágica para la jaqueca que descubrió alguna de sus amigas, lo bien que le hacen las cenizas del Sai Baba a otra, o los grandes éxitos de los sobrinos de la Luma, su gran contrincante con sobrinos de igual edad que la nuestra pero con mayor fortuna.
- ¿Qué quieren que haga? Luma es judía: ellos le enseñan a sus chicos a ser exitosos de muy chicos: los mandan a aprender idiomas, música, canto, pintura... cuando llegan a la adolescencia los obligan a ser genios...
- ¿Y?
- Ustedes, mis sobrinos, son también muy inteligentes, pero nosotros no los obligamos a demostrarlo en público, tal vez sus padres fueron demasiado blandos...
- ¿A vos te duele mucho que nosotros seamos este grupo de mediocres?
- ¡No digas eso, nene... si yo los adoro!
Entonces ella cuenta "su versión" sobre nosotros, que no puedo ni imaginarla. La cuestión es quedar bien posicionado frente a las versiones que alojan cada sábado las brujas de sus amigas, repletas de éxitos de nietos, sobrinos y sobrinos nietos. Supongo que eso llena esos largos turnos de te y masitas en Las Violetas: un relato pormenorizado de compromisos y casamientos, cumpleaños y barmitzvás, nuevos trabajos y graduaciones, viajes por el mundo y publicaciones varias.
Un día se me escapó frente a Tía María que tenía un weblog.
- ¿Un quéeee?
- Es una publicación en internet.
- Un jueguito...
- No, bueno... internet es una red en la cual la gente entra y es como la televisión: todos a la vez pueden ver algo hecho por otro...
Madonna santa! ¿Cómo explicar qué es exactamente internet a alguien que todavía le llama la atención el cine. El otro día me dijo que había visto una película en colores... No porque no esté acostumbrada al cine en colores, sino que su lenguaje se quedó en su adolescencia, que debe haber sido allá por los cincuenta.
Salvo que es muy generosa, nuestra Tía María es muy... retrógrada. Es la palabra que se me ocurre.
Salvo el televisor, que la sumerge en sus sesiones de cine, no hemos podido ayudarla a "aguantar" nada que nos sea familiar. Creo que a ella sus anacronismos le sirven para "seguir" en sus amados cincuenta, junto al último novio que le conocieron.
Un día me animé y le pregunté:
- Tía: ¿te hubiera gustado tener una familia?
- Pero: ¿qué decís? ¡Tengo la familia más hermosa del mundo!
- Digo: marido, hijos, definir vos por donde pasa TU FAMILIA...
Me miró seria, mal, como si hubiera violado una ley expresa en términos de DE ESO NO SE HABLA. Después sonrió y me dijo:
- ¿Te sirvo otra porción de torta?

5.4.05

OTRA VEZ PAPÁ

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Como algunos de mis lectores ya saben, cada tanto mantengo entretenidos diálogos con papá. Mi padre, Carlos María, es un escritor pero yo prefiero catalogarlo como pensador -o más bien "librepensador", que según el ánimo con que esté, sus respuestas suelen ser una fiesta: sin ningún tipo de dependencia él te larga esas cosas que hacen temblar cualquier estructura terráquea.
Hace unos meses me compré un "C66", que es un celular que incluye grabador, lo que me permite grabar a cualquiera en cualquier momento. Eso es lo que hago cada vez que logro que Charli, alias "El loco" o simplemente "el viejo" haga declaraciones que luego, sin censura, pasan directamente a mi blog.
¿De qué piensan que podría haber hablado el domingo, cuando nos encontramos a almorzar? Del Papa muerto, y del Papa futuro. Pero, para mi asombro, no escandalizó, no movió el avispero, no me metió en problemas como entrevistador.
- Pa: mi weblog está siendo leído por cerca de 200 lectores semanales (la tercera parte de mi otro weblog, alevitali.blogspot.com). Así que no me trates más con esa displicencia que yo percibo...
- Estás equivocadísimo. Vos sabés que yo miro con asombro esto que hacés. ¿Por dónde querés que larguemos?
- Mirá: acaba de morir el Papa. Son esas noticias que los periodistas esperan para sacarle el jugo. Si ponés el canal nuevo de América, vas a ver que han tirado toda la carne al asador: todas sus estrellas han sido convocadas.
- Es que es el tipo de noticia al que le podés sacar el jugo por varios días. En principio porque tenés mucho material de archivo (creo que Juan Pablo estuvo como un cuarto de siglo y abarcó dos siglos, un comienzo de milenio y comienzo de siglo), tenés su vida personal, su posición político-religiosa, su frondoso pasado como escritor, la multiplicidad de idiomas que manejaba, los hechos históricos que le tocó protagonizar, en fin... hay como para hacer varias ediciones riquísimas, estés en el medio que estés.
- ¿Y pensás que eso interesa, que eso es lo que está esperando la gente?
- Sí, estoy seguro. Si analizás luego las cifras de venta que obtuvieron -por ejemplo- las ediciones especiales que se van a hacer sobre el Papa, vas a ver que son buenas...
- ¿Te parece bien que me cuentes tu opinión sobre el Papa fallecido?
- No te voy a decir nada que vos ni tus lectores ya no sepan, sospechen o imaginen. Woytila ha sido una de las figuras del siglo, por su manejo muy firme de una organización multitudinaria como es la Iglesia Católica.
- No entiendo si tu valoracion de "manejo muy firme" debe ser entendido como positiva o negativa.
- Desde el punto de vista de la organización claro que es positivo. Hay que acordarse que los grandes órdenes se mantienen a lo largo del tiempo cuanto más firmes y verticalistas son sus conducciones. No en vano esta es una iglesia de más de dos mil años.
- ¿Y qué otro punto de vista, que no sea la organización, se puede asumir?
- El que quisieran los practicantes de la iglesia enrolados en posiciones algo más progresistas, que intentan conectar más a la iglesia con la realidad.
- Vos decís que es válido ser progresista en una organización como la católica.
- No, no lo digo yo, por suerte. Pero sí es lo que sostienen ellos, y por eso lo han pasado bastante amargados durante el gobierno de JPII. Han admirado esa capacidad que tuvo para tener una iglesia fuerte y unida, pero han sufrido mucho con las posiciones tan duras que mantuvo en temas que hoy tienen alta trascendencia. Mi amigo Alejo, por ejemplo, que viene de aquel tercermundismo setentista, sufre enormemente con la posición de la iglesia frente al Sida.
- No parece ser un tema muy teológico.
- No. Pero es un tema terrenal que es enclave de varios otros para los cuales el catolicismo tampoco tiene buenos enfrentamientos: la educación sexual y la vida sexual fuera del matrimonio, la homosexualidad, el divorcio, el celibato de los sacerdotes, obispos, cardenales y del propio Papa, los escándalos con la pedofilia...
- ¿Realmente pensás que esta iglesia no tiene respuesta?
- Sí tiene respuestas: las mismas de hace cinco siglos: todo es pecado y lo único valido es abstenerse de sexo fuera de lo marcado por el matrimonio consumado dentro de las pautas de la religión. Mientras, afuera, la realidad es otra. ¿Conocés a algún católico practicante que cumpla tales pautas?
- Creas o no sí.
- Ajá. ¿Cuántos?
- Uno. Conocí uno. Era un bicho rarísimo, que pensábamos que era un pajero extravagante: se casó vírgen. Y no era verso: su novia se quejaba a todas las amigas que él no quería tener sexo con ella.
- Ya ves: uno solo. ¿Digamos el uno por mil? Este es uno de los temas que hace ruido en la organización religiosa. Y si nos acercamos a temas como la prohibición del preservativo, que significa nada menos que fomentar la difusión del Sida por el planeta ¿qué me decís?
- Esto es lo que va a recibir el nuevo Papa.
- Sí: eso.
- ¿Qué opinás?
- Creo que no hay ninguna esperanza, y ojalá me equivocara. Pero después de un cuarto siglo de mandatos tan fuertes, va a ser difícil que alguien pueda cambiar la clara orientación impuesta por Juan Pablo. ¿Es posible imaginar un nuevo Papa diciendo por ejemplo "Vamos a aceptar el uso del preservativo en la medida que debemos bajar los índices de esta epidemia"? O "El divorcio es aceptable en determinados casos"?
- Sí: va a ser difícil. ¿Podés arriesgar cómo va a ser el próximo Papa?
- Sí: va a ser tremendamente conservador. No va a poder alejarse mucho de todo lo que sembró Juan Pablo. Hasta va a tener que viajar bastante, dialogar mucho, estar en todos lados y en todos los canales. Si no, no lo van a querer. Porque para mantener todos esos rígidos principios, va a tener que hacerse querer por otras razones. Hay que entender que un Papa no es lo mismo que un presidente: no fue votado por una mayoría sino que vino de una "fumata", que fue consensuado por aquellos que, a su vez, fueron antes elegidos por el Papa anterior...
- Te recuerdo que hubo un Juan XXIII que no temió ser revolucionario, abandonando el precedente de un Pio XII refinado y ausente.
- En los sesenta todos fuimos revolucionarios.
- ¿Y?
- Que aquel fue el papa de una posguerra que cortó en dos la cultura del siglo 20. Ahora estamos en plena cultura posmoderna, poscapitalista y neoliberal.
- En televisión escuché que uno de los principales desafíos del futuro Papa va a ser que en algún momento va a tener que dar una respuesta muy clara frente al crecimiento geométrico de la miseria.
- Lamento decepcionarte: ese argumento lo escuché siempre en todos los ámbitos, y tengo el doble de edad que vos. No veo que pueda llegar a ser así. Acordate que la mayoría de los que podrían hacer algo para empezar a enfrentar el tema, son los mismos que piensan algo así como "pobres va a haber siempre" o "son vagos, no les gusta trabajar"...
- Te propongo que sigamos este diálogo dentro de un mes, cuando elijan al nuevo hombre.
- Acepto.
Este fue un diálogo con El Loco bastante serio, sin una gota de cerveza. A veces somos padre e hijo que hablan como si alguien escuchara. Esta vez creo que alguien escucha.